Camina el maestro por valles de olvido
Buscando el harapo, la llaga y el mal
Donde el hombre llora por lo que ha perdido
En este destierro de sombra mortal
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
Allí va el leproso escondiendo su cara
Sintiendo la pena de su propio hedor
Pero Jesús con su luz clara y rara
Lo mira a los ojos y calma su horror
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
Y es el paralítico en su vieja estera
Años de polvo de mudo esperar
Hasta que el verbo le da una primavera
Y ordena a sus piernas volver a marchar
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
Bartimeo grita desde su ceguera
Un mundo de sombras que el Sol no tocó
Más Cristo se para, le quita la ojera
Y el alba en sus ojos por fin floreció
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
La mujer del flujo cansada y marchita
Rozó solo el manto buscando un favor
Gastó su existencia más hoy resucita
Al sentir el fuego de un nuevo vigor
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
En la tumba fría donde Lázaro duerme
El llanto de Marta se vuelve oración
Sal fuera, se escucha y el cuerpo inerme
Sacude la muerte con gran emoción
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
Al pobre paralítico bajaron del techo
Postrado en su lecho de mudo dolor
Y Cristo le dice tu mal se ha deshecho
Levanta tu carga te doy mi favor
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
La adúltera tiembla con piedras de juicio
Esperando el golpe de la ley cruel
Pero él escribe borrando el vicio
Ni yo te condeno, mantente fiel
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó
Y así somos todos con llagas secretas
Ciegos que erran sin ver el camino
Con almas vacías, con vidas incompletas
Buscando un refugio en el ser divino
El maestro me vio, el Nazareno me abrazó
Llorando ante él por lo que él hizo en mí
Jesucristo, el único Dios me tocó