395px

As Agonias

Anarchya

Las agonías

EN Cajamarca empezó la agonía.

El joven Atahualpa, estambre azul,
árbol insigne, escuchó al viento
traer rumor de acero.
Era un confuso
brillo y temblor desde la costa,
un galope increíble
-piafar y poderío-
de hierro y hierro entre la hierba.
Llegaron los adelantados.
El Inca salió de la música
rodeado por los señores.

Las visitas
de otro planeta, sudadas y barbudas,
iban a hacer la reverencia.

El capellán
Valverde, corazón traidor, chacal podrido,
adelanta un extraño objeto, un trozo
de cesto, un fruto
tal vez de aquel planeta
de donde vienen los caballos.
Atahualpa lo toma. No conoce
de qué se trata: no brilla, no suena,
y lo deja caer sonriendo.

"Muerte,
venganza, matad, que os absuelvo",
grita el chacal de la cruz asesina.
El trueno acude hacia los bandoleros.
Nuestra sangre en su cuna es derramada.
Los príncipes rodean como un coro
al Inca, en la hora agonizante.

Diez mil peruanos caen
bajo cruces y espadas, la sangre
moja las vestiduras de Atahualpa.
Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura
hace amarrar los delicados brazos
del Inca. La noche ha descendido
sobre el Perú como una brasa negra.

As Agonias

EM Cajamarca começou a agonia.

O jovem Atahualpa, estambre azul,
árvore insigne, ouviu o vento
trazer rumores de aço.
Era um confuso
brilho e tremor vindo da costa,
um galope incrível
-piafar e poder-
de ferro e ferro entre a grama.
Chegaram os conquistadores.
O Inca saiu da música
rodeado pelos senhores.

As visitas
de outro planeta, suadas e barbudas,
vão fazer a reverência.

O capelão
Valverde, coração traidor, chacal podre,
apresenta um objeto estranho, um pedaço
de cesto, um fruto
talvez daquele planeta
de onde vêm os cavalos.
Atahualpa o pega. Não sabe
do que se trata: não brilha, não faz som,
e o deixa cair sorrindo.

"Morte,
vengança, matam, que eu os absolvo",
grita o chacal da cruz assassina.
O trovão se dirige aos bandidos.
Nosso sangue em seu berço é derramado.
Os príncipes cercam como um coro
o Inca, na hora agonizante.

Dez mil peruanos caem
sob cruzes e espadas, o sangue
molha as vestes de Atahualpa.
Pizarro, o porco cruel da Extremadura
faz amarrar os delicados braços
do Inca. A noite desceu
sobre o Peru como uma brasa negra.

Composição: