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A Diablera

Brenda Espinosa

La Diablera

Metido en un silbido
Transita por la selva lijando las picadas
Y los huesos se le hacen cedro, roble
Lapacho, guayacán o tipa blanca

Herido de paisaje
Retumban en su pecho, los bombos de las hachas
Y se pasan los días, lentos, lacios
Tendido sobre el humo de su chala

Llevando hasta la sierra
El duro y silencioso rollizo de la carga
Se le vuelve la sangre, sombra tierra
Paloma, garañón, viento y baguala

Hermano del sendero
El perro de la luna, le lame las pisadas
Y dormita su pena, manso, flaco
Tirado en un rincón viejo del alma

Total cuando haga noche, en medio de la huella
Y se eche largo a largo, debajo de algún tala
El diablero mirando las estrellas
Ya ni se acordará de cuanto gana
Ya ni se acordará de cuanto gana

A Diablera

Envolto em um assobio
Transita pela selva alisando as picadas
E os ossos se tornam cedro, carvalho
Lapacho, guayacán ou tipa branca

Ferido pela paisagem
Retumbam em seu peito, os tambores das machadadas
E os dias passam, lentos, moles
Deitado sobre a fumaça de sua palha

Levando até a serra
O duro e silencioso tronco da carga
A sangue se transforma, sombra da terra
Pomba, garanhão, vento e baguala

Irmão da trilha
O cachorro da lua lambe suas pegadas
E dorme sua dor, manso, magro
Jogada em um canto velho da alma

No fim, quando a noite chegar, no meio da trilha
E se estender de lado a lado, debaixo de algum tala
O diablero olhando as estrelas
Já nem vai se lembrar de quanto ganha
Já nem vai se lembrar de quanto ganha

Composição: Hilda Herrera, Antonio Nella Castro