A Eso de La Oración
Muere la tarde cansada,
no hay una gota de fresco,
y en el jagüel la majada
mastica su aburrimiento.
En brazos del desaliento
un boyero sudoroso
sigue el trabajo forzoso
hasta llenar la bebida,
ya tiene el alma curtida
y apenas es un mocoso.
El sol que estuvo radiando
desde que asomó la vista
a otra región, fastidiado,
emprende su larga fila.
Un gran aliento respira
la madre naturaleza,
se estremece la maleza
que esconde un mundo de vida
y en la campaña dormida
reina una santa tristeza.
Todos los bichos del campo
buscan refugio en sus nidos,
solamente los chimangos
no dan reposo al sus picos,
los teros que son milicos
están con el ojo alerta
y la lechuza en la puerta
de una casa imaginaria,
se siente la propietaria
de la llanura desierta.
À Beira da Oração
A tarde morre cansada,
sem uma gota de frescor,
e no jagüel a manada
mastiga seu tédio.
Nos braços do desânimo
um vaqueiro suado
segue o trabalho forçado
até encher a bebida,
je já tem a alma calejada
e mal é um moleque.
O sol que estava brilhando
desde que apareceu a vista
a outra região, entediado,
começa sua longa fila.
Um grande suspiro respira
a mãe natureza,
se estremece a vegetação
que esconde um mundo de vida
e na campanha adormecida
reina uma santa tristeza.
Todos os bichos do campo
buscam abrigo em seus ninhos,
somente os urubus
não dão descanso aos seus bicos,
os teros que são milicos
estão com o olho alerta
e a coruja na porta
de uma casa imaginária,
se sente a proprietária
da planície deserta.