Sandino
Aquella mancha libre sobre el cielo,
aquellas nebulosas como hielos
son la pura apariencia del desvelo,
del sueño que despierta en nueva mano,
altura que se sube hacia lo humano
donde la estrella sabe que ese signo
es el sombrero en alto de Sandino.
Debajo del sombrero están dos alas
por un pueblo de pájaros guardadas.
Si hay riesgo da el zanate campanadas
llamando amaneceres que nos tienten.
No sabe el corazón que de repente
no es él, todo cambió, nada es lo mismo.
Es el sombrero en alto de Sandino.
El amador se me rugama de ternura,
masaya como un león y se apresura,
se guatemala todo y se me hondura
y sube a una escalera tan laviana
que el sol todo asombrado lo reclama,
le dice "corazón, vení, vení, vení conmigo".
Es el sombrero en alto de Sandino.
Todo parece casi seco en el planeta, en esta fragua,
y sin embargo mana agua, mana agua, mana agua en Nicaragua.
La vergüenza se quita las enaguas
y se desnuda toda, toda, toda, toda revelada.
Diriamba que anda enamorada
de ese volcán humano, tierno como un niño.
Es el sombrero en alto de Sandino.
Es nuestroamericano el compañero,
es nuestra la cabeza y la idea y el sombrero,
son nuestras las fronteras, los aceros
con que hemos de cortar tantos entuertos,
decirle más verdades a lo cierto,
decirle más y más y más verdades a lo cierto,
que el amador se nos rugama de tan vivo.
Es el sombrero en alto de Sandino.
(1983)
Sandino
Aquela mancha livre sobre o céu,
aquelas nebulosas como gelo
são a pura aparência do desvelo,
do sonho que acorda em nova mão,
a altura que se eleva ao humano
donde a estrela sabe que esse signo
é o chapéu erguido de Sandino.
Debaixo do chapéu estão duas asas
por um povo de pássaros guardadas.
Se há risco, o zanate dá os toques
chamando amanheceres que nos tentam.
Não sabe o coração que de repente
não é ele, tudo mudou, nada é o mesmo.
É o chapéu erguido de Sandino.
O amante se me arrasta de ternura,
masaya como um leão e se apressa,
se guatemala tudo e se me aprofunda
e sobe numa escada tão leve
que o sol todo espantado o reclama,
dizendo "coração, vem, vem, vem comigo".
É o chapéu erguido de Sandino.
Tudo parece quase seco no planeta, nesta forja,
e, no entanto, mana água, mana água, mana água na Nicarágua.
A vergonha se tira as saias
e se despida toda, toda, toda, toda revelada.
Diriamba que anda apaixonada
daquele vulcão humano, terno como uma criança.
É o chapéu erguido de Sandino.
É nosso-americano o companheiro,
é nossa a cabeça e a ideia e o chapéu,
são nossas as fronteiras, os ferros
com que temos que cortar tantos entraves,
dizer mais verdades ao que é certo,
dizer mais e mais e mais verdades ao que é certo,
que o amante se nos arrasta de tão vivo.
É o chapéu erguido de Sandino.
(1983)
Composição: Daniel Viglietti