El viento muerde los cristales
La noche crece, no hay piedad
Las ramas tiemblan, son frágiles
Y el cielo gris no quiere aclarar
Pero en el pecho llevo un fuego
Que no se apaga con la edad
Cada latido es un recuerdo
La luz regresa, siempre regresa
Y aunque el invierno dure cien días
Y aunque la Luna se quiebre en dos
Hay una estrella que me guía
Un trozo de esperanza en el dolor
La primavera escribe en mi nombre
Que el frío enseña a florecer
No tengo prisa, sé que el hombre
Renace cuando aprende a caer
La escarcha pinta los tejados
Mi aliento empaña la visión
Pero en el fondo del armario
Guardo un abrigo de ilusión
Porque las noches más oscuras
Son las que enseñan a brillar
Cada silencio tiene un futuro
Cada final es empezar
Y aunque el invierno dure cien días
Veré brotar entre las piedras
Un verde tímido, sin prisa
La vida no es la que esperas
Es la que siembras a escondidas
Así que nieve, nieve, nieve
Que yo ya tengo mi calor
La esperanza nunca se muere
Duerme en invierno, pero vuelve a ser flor