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Obrigado à Vida

Eugenia León

Gracias a La Vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me dio dos luceros que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y el las multitudes al hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro,
Madre, amigo, hermano y luz alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me ha dado el oído que en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios,
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me ha dado la marcha de mis pies cansados,
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me dio el corazón que agita su manto,
Cuando miro el fruto, del cerebro humano,
Cuando miro al bueno, tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
Me ha dado la risa, y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de todos que es el mismo canto,
Y el canto de ustedes, que es mi propio canto.

Obrigado à Vida

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu dois olhos que, quando abro,
Distingo perfeitamente o negro do branco,
E no alto céu, seu fundo estrelado
E nas multidões, o homem que eu amo.

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu o som e o alfabeto,
Com ele as palavras que penso e declaro,
Mãe, amigo, irmão e luz iluminando
O caminho da alma de quem estou amando.

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu a audição que em toda sua amplitude,
Grava noite e dia grilos e canários,
Martelos, turbinas, latidos, chuvas,
E a voz tão doce do meu bem amado.

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu o andar dos meus pés cansados,
Com eles andei por cidades e poças,
Praias e desertos, montanhas e planícies,
E a sua casa, sua rua e seu quintal.

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu o coração que agita seu manto,
Quando olho o fruto do cérebro humano,
Quando vejo o bom, tão longe do mau,
Quando olho o fundo dos seus olhos claros.

Obrigado à vida que me deu tanto,
Me deu a risada e me deu o choro,
Assim eu distingo a alegria da dor,
Os dois materiais que formam meu canto,
E o canto de todos que é o mesmo canto,
E o canto de vocês, que é meu próprio canto.

Composição: Isabel Violeta Parra