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Marionete

Ignacio Corsini

Marioneta

Tenía aquella casa no sé qué suave encanto
En la belleza humilde del patio colonial
Cubierto en el verano por el florido manto
Que hilaban las glicinas, la parra y el rosal

¡Si me parece verte! La pollerita corta
Sobre un banco empinadas las puntas de tus pies
Los bucles despeinados y contemplando
Absorta los títeres que hablaban, inglés, ruso y francés

-¡Arriba, doña Rosa!... ¡Don Pánfilo, ligero!
Y Aquel titiritero de voz aguardentosa nos daba la función
Tus ojos se extasiaban: Aquellas marionetas
Saltaban y bailaban prendiendo en tu alma inquieta la cálida emoción

Los años de la infancia risueña ya pasaron
Camino del olvido, los títeres también
Piropos y promesas tu oído acariciaron
Te fuiste de tu casa, no se supo con quién

Allá entre bastidores, ridículo y mezquino
Claudica el decorado sencillo de tu hogar
Y Vos, en el proscenio de un frívolo destino
¡Sos frágil marioneta que baila sin cesar!

-¡Arriba, doña Rosa!... ¡Don Pánfilo, ligero!
Y Aquel titiritero de voz aguardentosa nos daba la función
Tus ojos se extasiaban: Aquellas marionetas saltaban y bailaban
Prendiendo en tu alma inquieta la cálida emoción

Marionete

Tinha aquela casa, não sei que encanto suave
Na beleza simples do pátio colonial
Coberto no verão pelo manto florido
Que as glicínias, a parreira e o roseiral teciam

¡Se eu te vejo! A saia curta
Sobre um banco, as pontas dos teus pés empinadas
Os cachos bagunçados, contemplando
Absorvida os fantoches que falavam, inglês, russo e francês

-¡Cima, dona Rosa!... ¡Seu Pânfilo, ligeiro!
E aquele marionetista de voz embriagada nos dava a apresentação
Teus olhos se extasiavam: Aqueles fantoches
Saltavam e dançavam, acendendo em tua alma inquieta a emoção calorosa

Os anos da infância sorridente já se foram
Caminho do esquecimento, os fantoches também
Elogios e promessas acariciaram teu ouvido
Você saiu de casa, não se soube com quem

Lá entre os bastidores, ridículo e mesquinho
Claudica o cenário simples do teu lar
E você, no proscênio de um destino fútil
É uma frágil marionete que dança sem parar!

-¡Cima, dona Rosa!... ¡Seu Pânfilo, ligeiro!
E aquele marionetista de voz embriagada nos dava a apresentação
Teus olhos se extasiavam: Aqueles fantoches saltavam e dançavam
Acendendo em tua alma inquieta a emoção calorosa

Composição: Armando Tagini / Juan José Guichandut