395px

Isla Mujeres

Javier Ruibal

Isla Mujeres

Subía el calor cuando pasaba por mi acera,
todo el bulevar pudo quemarse en su candela.
Hay una legión de sátiros y piratas
que, de bar en bar, le gritan: ¡Guapa!

Me hago seguidor de sus andares de pantera,
peregrino voy donde lo ordenen sus caderas;
qué me importa a mí si es un infierno la calle,
si por fin la llevo por el talle.

Oye, mi bien,
tú la reina de Isla Mujeres;
y yo, si tú me quieres,
seré tu esclavo más fiel.
Pobre de mí,
si de tu fuego me extravío,
mi corazón, de frío,
se olvidará de latir.

Sobre su perfil un sol de cobre se derrama,
la rosa de abril, desnuda en medio de la cama,
se ha brindado a mí con un amor que desarma,
nubla la razón y abrasa el alma.

Y era de esperar que yo esperara retenerla,
pero todo el mar es poco mar para esa perla.
Arde el bulevar y, al borde de la locura,
no soy yo quien va de su cintura.

Isla Mujeres

O calor subia quando passava pela minha calçada,
todo o calçadão podia queimar na sua chama.
Há uma legião de sátiros e piratas
que, de bar em bar, gritam: Linda!

Me torno fã dos seus passos de pantera,
peregrino vou onde suas curvas me levam;
que me importa se a rua é um inferno,
se finalmente a levo pela cintura.

Escuta, meu bem,
você é a rainha de Isla Mujeres;
e eu, se você me quiser,
será seu escravo mais fiel.
Pobre de mim,
se me perder no seu fogo,
meu coração, de frio,
vai esquecer de bater.

Sobre seu perfil um sol de cobre se derrama,
a rosa de abril, nua no meio da cama,
se ofereceu a mim com um amor que desarma,
confunde a razão e queima a alma.

E era de se esperar que eu tentasse segurá-la,
mas todo o mar é pouco mar para essa pérola.
Arde o calçadão e, à beira da loucura,
não sou eu quem vai pela sua cintura.

Composição: