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Fugitivos em Hamelín

Javier Ruibal

Fugitivos En Hamelín

Te voy a contar mi cuento
porque yo soy el ratón
que se salvó del Titanic
en la tabla del jamón.
Con mucha imaginación
y el hueso que me quedaba,
del tirón puse un puchero
a base de agua salada.

Me puse a favor del viento
que me llevaba pa Cái,
pa matá el aburrimiento
fui leyendo el Niu Yor Taim.
Que si baja Gual Estrí,
que si crónica social,
la ratita presumida
no se acaba de casar.

Ni santo, ni diablo soy,
ni rico, ni pordiosero,
pa' qué quiero yo un trabajo
siendo el rey de mi agujero.
Y no me interesa el queso ná',
si no viene regala'o.
No se asuste, que así somos
los ratones coloraos.

Fugitivo en Hamelín,
yo me salvé por la jeta,
nunca me gustó el flautín
y menos la pandereta.
Fui ratón de biblioteca
pero preferí la hambruna
porque en la clase de al lado
siempre ensayaba la tuna.

Palabra de roedor,
yo lo he visto, no es un bulo,
al ratón de ordenador
le entra un cable por el cuerpo
que si no lo deja tuerto,
se conecta a la memoria.
Yo no sé cómo es la historia
pero yo, ratón así, ni muerto.

Dios me salve del veneno
y de los laboratorios,
que no tiren su dinero
en pagarme un velatorio.
Yo paso del teleflín,
paso de la Güarner Broder,
de joder al gato Yim,
de marditos roedores.

Al jartible de Martín
y la boba Susanita
le formamos un motín
los ratones más gaditas.
Y en Cádiz no hay ratón Pérez
porque acabó en la ruina:
hay ratitas y placeres
a la vuelta de la esquina.

Fugitivos em Hamelín

Vou te contar minha história
porque eu sou o rato
que se salvou do Titanic
na tábua do presunto.
Com muita imaginação
e o osso que me restava,
fiz um caldeirão
de água salgada.

Me pus a favor do vento
que me levava pra Cái,
pra matar o tédio
fui lendo o Niu Yor Taim.
Que se baixa Gual Estrí,
que se crônica social,
a ratinha vaidosa
não consegue se casar.

Nem santo, nem diabo sou,
nem rico, nem mendigo,
pra que eu quero um trabalho
sendo o rei do meu buraco.
E não me interessa queijo nenhum,
se não vem de graça.
Não se assuste, que assim somos
os ratos coloridos.

Fugitivo em Hamelín,
eu me salvei pela cara,
sempre odiei o flautista
e menos ainda a pandeireta.
Fui rato de biblioteca
mas preferi a fome
porque na sala ao lado
sempre ensaiava a tuna.

Palavra de roedor,
eu vi, não é mentira,
o rato de computador
recebe um cabo pelo corpo
que se não o deixa cego,
se conecta à memória.
Eu não sei como é a história
mas eu, rato assim, nem morto.

Deus me salve do veneno
e dos laboratórios,
que não joguem seu dinheiro
pra me pagar um velório.
Eu passo do teleflín,
passo da Güarner Broder,
de encher o saco do gato Yim,
de malditos roedores.

Pro chato do Martín
e a bobinha da Susanita
fizemos uma revolta
os ratos mais gaditanos.
E em Cádiz não tem rato Pérez
porque acabou na ruína:
há ratinhas e prazeres
na esquina.

Composição: