Cierro los ojos
Y el mundo pesa menos
Las sombras se hacen pequeñas
Y el miedo pierde terreno
Se aparta el ruido
Que me aprieta por dentro
Se abren ventanas invisibles
Y entra aire nuevo en el pecho
Las horas dejas de pesar
La sombra pierde tamaño
Y todo lo que parecía inmóvil
Empieza a moverse despacio
La sangre recuerda su ritmo
La piel despierta del frío
Y por un breve instante
Todo tiene sentido
Y entonces sé que sigo aquí
Que el latido no se ha rendido
Que aun respira la chispa
Bajo el polvo del olvido
A veces basta
Con abrir la ventana interior
Y dejar que algo nos atraviese
Como una corriente tibia
Que despierta lo que parecía dormido
Una vibración mínima
Un temblor que nace muy dentro
Como si el pecho recordara
Que todavía sabe latir sin miedo
Busque respuestas lejos
En lo alto y en lo profundo
Pero estaban escondidas
En el rincón más cercano
Justo detrás del latido
Ahí encontré un impulso limpio
Una fuerza sin nombre
Que rompe la inercia
Y empuja hacia delante
Y sentir que no estamos muertos
No es gritarle nada al mundo
Es mirarlo de frente
Con los ojos abiertos
Es notar que la sangre avanza
Que el frío retrocede
Que todavía queda fuego
Bajo la ceniza invisible
Al final lo encontré ardiendo
Donde siempre estuvo
En ese lugar que late
Aunque todo parezca detenido
No es desafío al mundo
No es ruido hacia fuera
Es sostener la mirada
Cuando todo tiembla
Y sentir que no estamos muertos
Y sentir que no estamos muertos
Y sentir que no estamos muertos