Vengo de la vieja escuela
Donde muchos como yo aprendimos a vivir
Recuerdo que de pequeño me mandaban a la brava
Sin poderme consentir
Mi maestro fue mi padre
Que con mando y mano dura me ponían a trabajar
Sin decir palabra alguna
Yo me quedaba en silencio sin poderle contestar
El orgullo de mi viejo fue enseñarme a jalar recio
Con el sudor en la frente
Te mando un beso hasta el cielo
Mándame tus bendiciones
Donde quiera que te encuentres
Dímelo, Zare
¡Eh!
Esa luz y esa alegría
Esas risas y esos gritos que de niño me faltaron
No gocé de privilegios
Yo nunca tuve juguetes porque nunca me compraron
Gracias a esas enseñanzas
Con esfuerzo y sacrificio logré ser hombre de bien
Dios me dio mi recompensa
Y soy tan afortunado porque todo marcha bien
El orgullo de mi viejo fue enseñarme a jalar recio
Con el sudor en la frente
Te mando un beso hasta el cielo
Mándame tus bendiciones
Donde quiera que te encuentres