La conciencia
El hombre siempre habla, del daño que le han hecho,
lo cuenta, lo recuerda con desesperación,
él tuvo un mal cariño, que desangró su pecho,
él tuvo un mal amigo, que lo vendió a traición.
El hombre siempre olvida el mal que ha realizado,
las penas que ha causado, el bien que recibió,
él grita la injusticia como desesperado,
pero decirle al mundo su propia culpa, ¡no!
¡Conciencia!...
La conciencia es la que dicta
la que manda, la que grita,
la que dise la verdad.
¡Conciencia!...
Lo demás solo es palabra,
cuando la conciencia habla,
es mentira lo demás.
La palabra es un disfraz,
para que las almas puras
muestren siempre sus ternuras,
pero su infamia jamás.
Frente a ella, me declaro un pecador eterno,
porque pedí más veces amor de lo que di,
porque sentí cansancio de estar junto al enfermo,
que cuando yo lo estuve no se cansó de mí.
Porque frente al peligro, pensé salvar mi vida,
la hora de esta vida que Dios me regaló,
y, frente a los heridos, me contemplé mi herida,
como si lo importante del mundo fuera yo.
A Consciência
O homem sempre fala, do dano que lhe fizeram,
conta, lembra com desespero,
ele teve um amor ruim, que desangrou seu peito,
ele teve um amigo traiçoeiro, que o vendeu por trás.
O homem sempre esquece o mal que fez,
as dores que causou, o bem que recebeu,
ele grita a injustiça como um desesperado,
mas dizer ao mundo sua própria culpa, não!
¡Consciência!...
A consciência é quem dita
a que manda, a que grita,
a que revela a verdade.
¡Consciência!...
O resto é só palavra,
quando a consciência fala,
é mentira o resto.
A palavra é uma máscara,
para que as almas puras
mostrem sempre suas ternuras,
mas sua infâmia nunca.
Diante dela, me declaro um pecador eterno,
pois pedi mais amor do que dei,
pois senti cansaço de estar ao lado do doente,
que quando eu estive, não se cansou de mim.
Porque diante do perigo, pensei em salvar minha vida,
a hora desta vida que Deus me deu,
e, diante dos feridos, me vi ferido,
como se o importante do mundo fosse eu.