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A Diabla

María José Demare

La diabla

Terminó de comer en la vieja cocina de "La Boca"
se prendió un pucho, y en la mesada peinó pacientemente
la última línea de un papel que tenía en el bolsillo
por la ventana vio la cancha, todavía iluminada
y los hinchas que gritaban...
Y la luna que incitaba...

Miró su cuerpo masculino desnudarse en el espejo,
soltó su pelo largo y como un rayo le partió en dos la cara,
descaradamente se ponía rimel negro en las pestañas
y la boca roja se pintó como La Moria
y esos besos que deseaban...
los señores que pagaban...

La seda de las medias brilló en sus piernas afeitadas,
sensualmente deslizó el vestido rojo minifalda,
con tacos altos se sintió una pantera desatada
él conocía lo que a los hombres le gustaba
y el corpiño rellenaba...
Y el dinero lo excitaba.

Diosa pagana... tiembla "La Boca"...
Cuando La Diabla, curte la noche...
Gata mimosa de madrugada...
Pero de día, de día es un muchacho...
que mete miedo y con navaja.

Esa noche al cruzar Constitución vio de reojo
que el patrullero se detuvo silencioso entre las sombras,
el cana que solía estar entre sus brazos le hizo luces
decidió que esa noche no transaba y se arriesgaba...
Otro olor de varón...
en un bar lo esperaba.

Amanecía y el celular llegaba a la comisaría
como en la pasarela desfilaron los travestis a la guardia
hacía tiempo que La Diabla no caía en una razzia.
Calabozo, manoseo, y esa barba que crecía...
El espejo lo esperaba...
y su imagen le cuidaba.

A Diabla

Terminou de comer na velha cozinha de "La Boca"
acendeu um cigarro, e na mesa arrumou pacientemente
a última linha de um papel que tinha no bolso
pela janela viu o campo, ainda iluminado
e os torcedores que gritavam...
E a lua que incitava...

Olhou seu corpo masculino se despindo no espelho,
desfez o cabelo longo e como um raio cortou seu rosto em dois,
sem vergonha se passava rímel preto nos cílios
e a boca vermelha se pintou como La Moria
e aqueles beijos que desejavam...
os senhores que pagavam...

A seda das meias brilhou em suas pernas depiladas,
sensualmente deslizou o vestido vermelho minifalda,
com saltos altos se sentiu uma pantera solta
e ele sabia o que os homens gostavam
e o corpete preenchia...
E o dinheiro o excitava.

Deusa pagã... treme "La Boca"...
Quando A Diabla, arrasa a noite...
Gata sedutora de madrugada...
Mas de dia, de dia é um rapaz...
que mete medo e com faca.

Naquela noite ao cruzar Constituição viu de relance
que a viatura parou silenciosa entre as sombras,
O policial que costumava estar entre seus braços fez sinal
decidiu que naquela noite não ia se render e se arriscava...
Outro cheiro de homem...
num bar o esperava.

Amanhecia e o celular chegava à delegacia
como na passarela desfilaram os travestis na guarda
fazia tempo que A Diabla não caía em uma batida.
Cela, apalpada, e aquela barba que crescia...
O espelho o esperava...
e sua imagem o protegia.

Composição: Daniel Claudio Garcia / María José Demare