Dicen que soy perfecta
Que el mundo se arrodilla al verme pasar
Pero nadie pregunta por que tiemblo, al recordar
Cierro los ojos, y el hierro vuelve a sonar
El olor a quemado, el miedo a la oscuridad
Éramos niñas, tres flores sin espinas
Arrancadas del jardín, vendidas en la esquinas
Aquellos dioses que solo saben destruir
Me dieron una fruta para verme sufrir
Marcaron mí espalda con su sello de dolor
Creyendo que con eso me robarían mí honor
Converti mí belleza en un arma de guerra
Para que nadie más me arrastrara por la tierra
Si todos me aman, nadie podrá tocarme
Si ante mí se rinden, nadie podrá quebrarme
Pero la marca quema, aunque nadie lo vea
Soy una reina que en su propia celda pelea
Entonces llegaste tú
Con ojos de tempestad
El único hombre que no hurgo en mí fragilidad
No viste mí belleza, no viste mí poder
Viste a la mujer que tenía miedo de perder
Fuiste la mano que sano mí carne quemada
Devolviendo la luz a una mirada apagada
Por ti cruze las puertas del infierno de metal
En mí capa escondido del gobierno mundial
En Marinford pateé a quien te osó tocar
Porque el mundo entero por ti podría incendiar
Vi tu dolor, vi tu hermano partir
Y en mí Amazon Lily te ayude a resurgir
No importa el título, si te puedo ayudar
Si tu estás a salvo, mí alma está en paz
Te deje marchar aunque doliera más
Amar no es retener, Es dejar volar
Entonces llegaste tú
Con ojos de tempestad
El único hombre que no hurgo en mí fragilidad
No viste mí belleza, no viste mí poder
Viste a la mujer que tenía miedo de perder
Fuiste la mano que sano mí carne quemada
Devolviendo la luz a una mirada apagada
Ahora vienen por mí, lo barcos en el mar
Teach busca mí fruta, el mundo me quiere cazar
Soy una emperatriz herida que no vuelve atrás
Por la promesa de una puerta que pudiste mostrar
Mí pasado duele, Pero ya no manda en mi
Porque alguien me enseñó lo que es vivir
Entonces llegaste tú
Con ojos de tempestad
El único hombre que no hurgo en mí fragilidad
No viste mí belleza, no viste mí poder
Viste a la mujer que tenía miedo de perder
Fuiste la mano que sano mí carne quemada
Devolviendo la luz a una mirada apagada
No me importa el trono, el oro ni la fama
Solo soy una mujer que en silencio te llama
Algún día Luffy, cuando el mar sea libre al fin
Seré solo Hancock, y tú, Serás para mi
Solo para mí