395px

Violetas para Violeta

Mercedes Sosa

Violetas para Violeta

La página de sucesos
del Mercurio y La Estafeta,
entre dietas para obesos,
chismes y falsos profetas,
confirmaba que sin besos
se marchitan las violetas.

Maldigo del alto cielo
que nos expropió su canto,
sus décimas, su pañuelo,
su quinchamalí, su llanto,
viola de chicha y pomelo,
cacerolas del espanto.

Habrase visto insolencia,
cinismo y alevosía,
contaminan la decencia,
secuestran la fantasía,
cuando clama la inocencia
llaman a la policía.

Lo dijo Violeta Parra,
hermana de Nicanor,
por suerte tengo guitarra
y sin presumir de voz,
si me invitan a una farra
cuenten con mi corazón.

Volaron desde Chicago
unos gringos con corbata
y en una suite de Santiago,
sin pisar Chuquicamata,
decidieron que en mi pago
sobraban las serenatas.

Más sola que una maleta
olvidada en la Gran Vía,
desde que se fue Violeta
enlutando la poesía,
se ensañan con los poetas
las faltas de ortografía.

La cuequita de mi Chile,
los listos de Guasingtón,
la mancillan con fusiles
que acribillan la razón,
malaya sean los desfiles
y el Cristo que los fundó.

Los pobres no somos ricos
ni el cobre es más que la greda,
la libertad cierra el pico
desde que hay toque de queda,
pregúntale a los milicos
qué hicieron en La Moneda

Violetas para Violeta

A página de notícias
do Mercúrio e da Estafeta,
entre dietas para obesos,
fofocas e falsos profetas,
confirmava que sem beijos
as violetas murcham.

Maldigo do alto céu
que nos tirou seu canto,
suas décimas, seu lenço,
seu quinchamalí, seu pranto,
viola de chicha e pomelo,
panelas do espanto.

Já se viu tanta insolência,
cinismo e maldade,
contaminam a decência,
sequestram a fantasia,
quando clama a inocência
chamam a polícia.

Disse Violeta Parra,
irmã do Nicanor,
por sorte tenho guitarra
e sem me achar a voz,
se me chamam pra uma festa
contem com meu coração.

Voaram de Chicago
uns gringos de gravata
e em uma suíte em Santiago,
sem pisar em Chuquicamata,
decidiram que na minha terra
sobravam serenatas.

Mais sozinha que uma mala
esquecida na Gran Vía,
desde que Violeta foi embora
de luto pela poesia,
se vingam dos poetas
as faltas de ortografia.

A cueca do meu Chile,
os espertos de Washington,
a mancham com fuzis
que destroem a razão,
que se danem os desfiles
e o Cristo que os fundou.

Os pobres não somos ricos
nem o cobre é mais que a argila,
a liberdade fecha a boca
desde que tem toque de recolher,
pergunte aos militares
o que fizeram na La Moneda.

Composição: Joaquín Sabina / Violeta Parra