Cada vez que me sumerjo en lo profundo del pensar
Puedo ver sin un espejo mis ojos claritos brillar
Veo al niño sucio de dolor por las guerras que lo dañan
De fondo Silvio, Jara y Mercedes, voces que me acompañan
Mientras percibo el olor del llanto de la madre que se pierde
Soltando la mano del hijo que la muerte se le muerde
Notas musicales en el aire, las ignoro
Solo me interesan las letras que atesoro
Hago lo que debo en esta historia
Siervo inútil de una causa que desborda mi memoria
Vivo, sí, vivo porque no guardo silencio
Vivo, sí, vivo ante el desdén que presencio
Vivo, sí, vivo porque el alma me quema
Y no callar la injusticia es mi único emblema
Sombrío actuar del norte en la historia de nuestra gente
Cuánta sangre han derramado, cuánta herida sigue vigente
Inyectaron el dolor en los genes del humilde
No hay cadena en esta tierra que la verdad no deslinde
Parecen destinados por la providencia, decía el libertador
A plagar la América de miseria en nombre de un falso honor
Ciegos tras la riqueza, en su ambición son crueles
Pero un día verán la dignidad de nuestros laureles
Mientras tanto, echaré mi leña al fuego
Quiero abrazar a la abuela que no tiene más que llanto
Frente a los escombros de su casa bajo un gris manto
No soy poeta ni pretendo serlo
Solo sé que me duele y lloro amargamente para que el arte me consuele
No puedo hacer más que sangrar en cada renglón
Entregando en este canto todo mi corazón
Notas musicales en el aire, las ignoro
Solo me interesan las letras que atesoro
Hago lo que debo en esta historia
Siervo inútil de una causa que desborda mi memoria
Vivo, sí, vivo porque no guardo silencio
Vivo, sí, vivo ante el desdén que presencio
Vivo, sí, vivo porque el alma me quema
Y no callar la injusticia es mi único emblema
Cuenten conmigo para las que sean
Que la mies es mucha y los obreros pocos
Yo sigo aquí echando mi leña