En una tarde de fuego lento
Dije al viento, dije al cielo
Si hubieran cien hombres aquí conmigo
Nicaragua cantaría su destino
El suelo grita, el río llora
Y mi voz no alcanza sola
Cien hombres que amen como yo
Cien almas que sueñen con valor
Cien voces que rompan el silencio
Seríamos libres, libres de nuevo
El Sol nace tras las montañas
Pueblo, hoy te canta
Ya ni una guerra nos espanta
Tu tierra vive su redención
Todos unidos en revolución
No somos cien, somos millones
No somos voces, somos canciones
Y tu recuerdo se conserva
Cien hombres que aman como tú
Cien almas que sueñan con tu valor
Cien voces que rompieron el silencio
Ya somos libres, libres de nuevo