395px

Ramiro Sierra

Palomazo Norteño

Ramiro Sierra

La nieve estaba cayendo, los pinos se congelaban
En el risco del madroño, unas armas apuntaban
Solo las plumas de nieve, aquellas miras nublaban

Se oyó mugir un novillo, que venia con la manada
Y los cascos del caballo, del señor que las arriaba
Ramiro dejó la bestia, mientras el risco rodeaba
El caballo era un criollito, pero muy bien arrendado
Por eso sin su jinete, supo rialar el ganado
Ramiro estaba orgulloso, de su retinto dosalbo

Les dijo Ramiro Sierra, aquí no se engaña a nadie
Yo solo vine a cobrarles, la muerte de mi compadre
Y a recoger el ganado, que le robaron cobardes

Eran seiscientos novillos, también ganado lechero
Por eso lo codiciaban, esos malditos cuatreros
Más no sabían que Ramiro, les iba a rajar el cuero

Calibre 223, qué bonito cacareaba
Se confundían los quejidos, con el mugir de las vacas
Y los ecos de la sierra, esta bala la grababa

Adiós retinto dosalbo, siempre serás el primero
Ya murió Don Pablo Chávez, aquel rico ganadero
Ojalá que allá en el cielo, sigas herrando becerros

Ramiro Sierra

A neve estava caindo, os pinheiros se congelavam
Na beira do penhasco, algumas armas miravam
Só as penas de neve, aquelas miras nublavam

Ouviu-se o mugido de um novilho, que vinha com a manada
E os cascos do cavalo, do homem que as conduzia
Ramiro deixou a besta, enquanto o penhasco contornava
O cavalo era um criolinho, mas muito bem treinado
Por isso, sem seu cavaleiro, soube guiar o gado
Ramiro estava orgulhoso, de seu retinto doisalbo

Disse Ramiro Sierra, aqui não se engana ninguém
Eu só vim cobrar, a morte do meu compadre
E a pegar o gado, que esses covardes roubaram

Eram seiscentos novilhos, também gado leiteiro
Por isso, eles cobiçavam, esses malditos ladrões
Mas não sabiam que Ramiro, ia rasgar o couro deles

Calibre 223, que bonito estalava
Se confundiam os gemidos, com o mugido das vacas
E os ecos da serra, essa bala gravava

Adeus retinto doisalbo, sempre serás o primeiro
Já morreu Don Pablo Chávez, aquele rico pecuarista
Tomara que lá no céu, continues marcando bezerros