En una casita chiquita y muy blanca
Camino del puerto de Santa María
Habita una vieja muy buena y muy santa
Muy buena y muy santa, que es la madre mía
Y maldigo hasta la hora en que yo la abandoné
A pesar de sus consejos, no me quise convencer
Ella me lleva en el alma, y tú en la imaginación
Tú me miras con los ojos
Ella con el corazón
Lo tuyo es capricho, pura vanidad
Lo de ella es cariño
Cariño y verdad