395px

Relato V

Quilapayún

Relato V

Nadie diga palabra
que llegará
un noble militar,
un General.
Él sabrá cómo hablarles,
con el cuidado
que trata el caballero
a sus lacayos.
El General ya llega
con mucho boato
y muy bien precavido
con sus soldados.
Las ametralladoras
están dispuestas
y estratégicamente
rodean la escuela.

Desde un balcón les habla
con dignidad.
Esto es lo que les dice
el General
«Que no sirve de nada
tanta comedia.
Que dejen de inventar
tanta miseria.
Que no entienden deberes
son ignorantes.
Que perturban el orden,
que son maleantes.
Que están contra el país,
que son traidores.
Que roban a la patria,
que son ladrones.
Que han violado a mujeres,
que son indignos.
Que han matado a soldados,
son asesinos.
Que es mejor que se vayan
sin protestar
Que aunque pidan y pidan
nada obtendrán.
Vayan saliendo entonces
de ese lugar,
que si no acatan órdenes
lo sentirán».

Desde la escuela, «El Rucio»,
obrero ardiente,
responde sin vacilar
con voz valiente,
«Usted, señor General
no nos entiende.
Seguiremos esperando,
así nos cueste.
Ya no somos animales,
ya no rebaños,
levantaremos la mano,
el puño en alto.
Vamos a dar nuevas fuerzas
con nuestro ejemplo
Y el futuro lo sabrá,
se lo prometo.
Y si quiere amenazar
aquí estoy yo.
Dispárele a este obrero
al corazón».

El General que lo escucha
no ha vacilado,
con rabia y gesto altanero
le ha disparado,
y el primer disparo es orden
para matanza
y así comienza el infierno
con las descargas.

Relato V

Ninguém diga nada
que vai chegar
um nobre militar,
um General.
Ele saberá como falar com eles,
com o cuidado
que um cavaleiro trata
seus lacaios.
O General já está chegando
com muito estardalhaço
e muito bem preparado
com seus soldados.
As metralhadoras
estão prontas
e estrategicamente
cercam a escola.

De uma sacada ele fala
com dignidade.
Isso é o que diz
o General:
«Que não adianta nada
tanta comédia.
Que parem de inventar
tanta miséria.
Que não entendem deveres
são ignorantes.
Que perturbam a ordem,
que são bandidos.
Que estão contra o país,
que são traidores.
Que roubam a pátria,
que são ladrões.
Que têm violentado mulheres,
que são indignos.
Que mataram soldados,
são assassinos.
Que é melhor que se vão
sem protestar
Que embora peçam e peçam
nada vão conseguir.
Vão saindo então
daquele lugar,
que se não obedecerem
vão sentir».

Da escola, «O Rucio»,
trabalhador fervoroso,
responde sem hesitar
com voz valente,
«Senhor General,
você não nos entende.
Continuaremos esperando,
por mais que custe.
Já não somos animais,
já não somos rebanhos,
levantaremos a mão,
o punho erguido.
Vamos dar novas forças
com nosso exemplo
E o futuro saberá,
te prometo.
E se quiser ameaçar,
aqui estou eu.
Atire neste trabalhador
o coração».

O General que o escuta
não hesitou,
com raiva e gesto arrogante
atirou nele,
e o primeiro tiro é ordem
para a matança
e assim começa o inferno
com os disparos.

Composição: Luis Advis