395px

A Turma

Acho Estol

La patota

En el centro de la plaza, la hora de los valientes;
la Córdoba y la Corrientes se trenzaban por el honor.
Cuchillo, cadena y faca; patada, puño y cabeza;
no es un cuento de los veinte, ya existía el rock and roll.

El Chino era karateca con estilo y profesión,
se cargaba a cuatro o cinco sin armas y sin sudor.
Siempre había un gordo efectivo que aplanaba con rigor,
siempre había un petiso erguido con nariz de boxeador.

Calentaban con ginebra y escuchaban a Manal;
le rajaban a la cana como mi perro al bozal.
A pesar de lo salvaje no se daban a matar;
se querían en el fondo, su deporte era pelear.

Se acabó con los milicos la violenta tradición ;
el chino terminó preso sin indulto ni perdón.
Al petiso lo mataron en alguna confusión ;
el gordo se hizo cana, la puta que lo parió.

A Turma

No centro da praça, a hora dos valentes;
Córdoba e Corrientes se entrelaçavam por honra.
Faca, corrente e punhal; chute, soco e cabeça;
Não é história dos anos vinte, o rock and roll já existia.

O Chino era karateca com estilo e profissão,
Derrubava quatro ou cinco sem armas e sem suor.
Sempre tinha um gordo eficaz que amassava com rigor,
Sempre tinha um baixinho ereto com cara de boxeador.

Esquentavam com gin e ouviam Manal;
Davam uma surra na polícia como meu cachorro no focinho.
Apesar do selvagem, não se matavam;
No fundo se queriam, seu esporte era brigar.

Acabou com os milicos a tradição violenta;
O Chino terminou preso sem indulto nem perdão.
O baixinho foi morto em alguma confusão;
O gordo virou polícia, a puta que o pariu.

Composição: Acho Estol