395px

À Beira do Começo

Adolfo Celdrán

Al Borde Del Principio

No digáis que no es tiempo
porque no es cierto.
No me digáis que aún no
porque no es cierto.
No digáis que la puerta
sigue y sigue cerrada.
La puerta la formamos
nosotros, nuestros cuerpos.
La puerta es aire
y viento y vendavales.
La puerta es el principio
que estuvo siempre abierto.
Desde el suelo, la furia
de un corazón de hermano
nos dice que aún le duelen
las entrañas del alma.
Sus ojos, iracundos,
amorosos, dolientes,
nos conviertan en viento
que barra los establos.
Es un pleno de Abriles.
Tengo, tenéis, tenemos,
tendremos ese día
un encargo importante:
Hay que verlo por él
que vive entre tus manos,
que mira por tus ojos,
que grita con tus labios.
Que sus ojos, sus manos,
sus gritos y sus labios
nos los cedió de un golpe
por desamordazarnos.
Miguel, aquí nos tienes
con tu viento y tu canto.
Llegó lo que abonaste
sembrándote en el campo.
Miguel, este es el día
irremediable y tuyo.
Miguel, Miguel, amigo,
compañero y hermano.
Ven con nosotros, toma
posesión de tu sueño.
Regresa de la espera,
aprieta nuestras manos.
Mis manos, impregnadas
de tizas y de cantos.
Nuestras manos crispadas
de esperar tanto.
Ven a ocupar tu puesto.
Ven, Miguel. Empezamos.

À Beira do Começo

Não digam que não é hora
porque não é verdade.
Não me digam que ainda não
porque não é verdade.
Não digam que a porta
segue e segue fechada.
A porta somos nós,
nossos corpos.
A porta é ar
e vento e tempestades.
A porta é o começo
que sempre esteve aberta.
Do chão, a fúria
de um coração de irmão
nos diz que ainda dói
as entranhas da alma.
Seus olhos, irados,
amorosos, doloridos,
nos transformam em vento
que varre os estábulos.
É um pleno de Abrils.
Eu tenho, vocês têm, nós temos,
temos esse dia
um recado importante:
Temos que vê-lo por ele
que vive entre suas mãos,
que olha por seus olhos,
que grita com seus lábios.
Que seus olhos, suas mãos,
s seus gritos e seus lábios
nos foram cedidos de uma vez
para nos libertar.
Miguel, aqui estamos
com seu vento e seu canto.
Chegou o que você plantou
semeando-se no campo.
Miguel, este é o dia
inevitável e seu.
Miguel, Miguel, amigo,
companheiro e irmão.
Venha conosco, tome
posse do seu sonho.
Volte da espera,
aperte nossas mãos.
Minhas mãos, impregnadas
de giz e de cantos.
Nossas mãos crispadas
de esperar tanto.
Venha ocupar seu lugar.
Venha, Miguel. Começamos.