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Como Sempre

Alberto Cortez

Como de Costumbre

"Despertó a la ocho, como de costumbre,
se metió en la ducha, se lavó los dientes
y en su viejo traje, como de costumbre
salió de su casa a las ocho y veinte.

Empujó en el Metro, como de costumbre;
unos van arriba y otros por debajo
y a las nueve en punto, como de costumbre,
dio los ""buenos días"" y entró a su trabajo.

La oficina fría, como de costumbre,
los mismos papeles, los mismos problemas,
los mismos colegas, como de costumbre,
con el mismo horario y los mismos temas.

Todo es de rutina, como de costumbre,
todo es una larga planilla de hastío,
se estiran las horas, como de costumbre,
habitando todas un reloj vacío.

Regresó a su casa, como de costumbre.
Encendió la tele y esperó la cena.
Se comió en silencio, como de costumbre,
en la noche mala y en la noche buena.

Despidió a los niños, como de costumbre,
y se quedó sólo, viendo un melodrama,
ella ya dormía, como de costumbre,
cuando finalmente se metió en la cama.

La tocó en el hombro, como de costumbre
y ella resignada se entregó enseguida,
luego dio la espalda, como de costumbre,
abrazó la almohada y se quedó dormida.

Todo es de rutina, como de costumbre,
todo es una larga cadena de hastíos,
se estiran las ansias, como de costumbre,
habitando todas un mundo vacío.

Despertó a las nueve, como de costumbre,
todos los domingos de su calendario
y se fue de campo, como de costumbre,
él con la familia en el utilitario.

Siempre al mismo sitio, como de costumbre,
almorzó barato en un merendero
y a eso de las cinco, como de costumbre,
se sumó al regreso de los domingueros.

Uno atrás del otro, como de costumbre...
Uno atrás del otro en la caravana
a vuelta de rueda, como de costumbre,
repetida historia de cada semana.

Todo es de rutina, como de costumbre.
Todo es una larga cadena de hastío,
se estiran los días, como de costumbre,
habitando todos un tiempo vacío.

Despertó a las ocho, como de costumbre,
se metió en la ducha, se lavó los dientes
y en su viejo cuerpo, como de costumbre,
salió de su casa a las ocho y....siempre.

Como Sempre

Despertou às oito, como sempre,
se meteu no chuveiro, escovou os dentes
com seu velho terno, como sempre
saiu de casa às oito e vinte.

Empurrou no metrô, como sempre;
uns vão em cima e outros embaixo
e às nove em ponto, como sempre,
disse "bom dia" e entrou no trabalho.

O escritório frio, como sempre,
os mesmos papéis, os mesmos problemas,
os mesmos colegas, como sempre,
com o mesmo horário e os mesmos assuntos.

Tudo é rotina, como sempre,
tudo é uma longa planilha de tédio,
as horas se arrastam, como sempre,
habitando todas um relógio vazio.

Voltou pra casa, como sempre.
Ligou a TV e esperou o jantar.
Comeu em silêncio, como sempre,
na noite ruim e na noite boa.

Despediu das crianças, como sempre,
e ficou só, vendo um melodrama,
ela já dormia, como sempre,
quando finalmente se meteu na cama.

A tocou no ombro, como sempre
ela, resignada, se entregou na hora,
depois virou as costas, como sempre,
abraçou o travesseiro e dormiu.

Tudo é rotina, como sempre,
tudo é uma longa cadeia de tédios,
as ansiedades se esticam, como sempre,
habitando todos um mundo vazio.

Despertou às nove, como sempre,
todos os domingos do seu calendário
e foi pro campo, como sempre,
ele com a família no carro.

Sempre no mesmo lugar, como sempre,
almoçou barato em um boteco
e por volta das cinco, como sempre,
se juntou ao retorno dos domingueiros.

Um atrás do outro, como sempre...
Um atrás do outro na caravana
na volta, como sempre,
história repetida de toda semana.

Tudo é rotina, como sempre.
Tudo é uma longa cadeia de tédio,
os dias se esticam, como sempre,
habitando todos um tempo vazio.

Despertou às oito, como sempre,
se meteu no chuveiro, escovou os dentes
e em seu velho corpo, como sempre,
saiu de casa às oito e... sempre.

Composição: Alberto Cortéz