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Dez Décimas de Autocrítica

Alberto Zitarrosa

Diez Decimas de Autocrítica

Vine a cantar, compañeros,
porque era mi obligación
no negarme a la canción.
Pero debo ser sincero,
y para mí lo primero
es que era un acto del "Frente".
Con el corazón caliente
y con la cabeza fría,
canté como suponía
que ustedes quieren que cante;
pero soy un militante
y mis canciones no son mías.
Por diferentes razones,
durante casi diez años,
he cantado desengaños,
rebeldías e ilusiones;
ésas fueron mis canciones
durante todo ese tiempo;
a algunas las llevó el viento
y otras dejaron memoria,
pero el tiempo no es la Historia
ni la vida es pensamiento.
Como muchos, he soñado
con el Frente, mucho antes
de que saliera adelante
como un sueño realizado.
Pero también he pecado
de ser individualista,
juramentado "anarquista"
frente a mi sola conciencia,
sin hacer más experiencia
que la de ser un artista.
Hoy siento que soy muy poco
como cantor y poeta.
Si nunca apliqué recetas
a mis canciones, tampoco,
ni más cuerdo ni más loco
que cualquier hombre prudente,
más de una vez fui inconsciente,
al ver que se me aplaudía,
de que en cada aplauso ardían
las manos de mucha gente.
Es riesgo del que realiza
su vida en un escenario,
sentir que es extraordinario
el horizonte que divisa.
Pero aquél que catequiza
apoyado en las bordonas,
si cantando no razona
como cualquier proletario,
deja de ser necesario
cuando el Pueblo lo abandona.
Yo no canté para ustedes
la canción que más quisiera.
Si por un milagro fuera
capaz de inventarla ahora,
sepan que sin más demora
que la de extender la mano,
hablaría de mis hermanos,
los muertos, los torturados,
los presos, los explotados,
de milico y de paisano.
Yo no he cantado las duras
consignas ( ) *
que se riman al reparo
de este Pueblo vigilante,
ni canté el verso rampante
del poeta consagrado.
Pero más que nada, aclaro
que mi canción más madura,
será la que cante puras
razones, que ya son muchas,
del compañero que lucha
sin pistola en la cintura.
Porque este Pueblo es "bagual"
y va a encontrar el camino;
el cantor es peregrino
sonido de este caudal.
Si algo soy, soy oriental
y ése es mi mayor orgullo;
más que flor quiero ser yuyo
de mi tierra, bien prendido,
del Pueblo sólo un latido,
de su andar sólo el murmullo.
Y sé que el triunfo es seguro
mientras estemos Unidos.
Con cantores aplaudidos
no se edifica el futuro.
Siento el deber, y lo juro,
de no cantar sino aquella
canción que como una estrella
alumbre, pero tan lejos,
que no cieguen sus reflejos
al que anda oliendo la huella.
Hasta siempre compañeros!
Sepan que tenía más ganas
de decir estas "macanas"
que de cantar. Lo primero,
para mí, es el Pueblo entero,
verdadero soberano,
de milico y de paisano,
cantando para sí mismo,
que marcha hacia el socialismo
y me lleva de la mano.

Dez Décimas de Autocrítica

Vim pra cantar, companheiros,
porque era minha obrigação
não me negar à canção.
Mas devo ser sincero,
e pra mim o primeiro
é que era um ato do "Frente".
Com o coração ardente
e com a cabeça fria,
cantei como suponha
que vocês querem que eu cante;
mas sou um militante
e minhas canções não são minhas.
Por diferentes razões,
durante quase dez anos,
cantei desenganos,
rebeldias e ilusões;
essas foram minhas canções
durante todo esse tempo;
a algumas o vento levou
e outras deixaram memória,
mas o tempo não é a História
e a vida não é pensamento.
Como muitos, sonhei
com o Frente, muito antes
de que saísse adiante
como um sonho realizado.
Mas também pequei
de ser individualista,
juramentado "anarquista"
frente à minha só consciência,
sinônimo de experiência
que a de ser um artista.
Hoje sinto que sou muito pouco
como cantor e poeta.
Se nunca apliquei receitas
a minhas canções, tampouco,
nem mais sãoado nem mais louco
que qualquer homem prudente,
más de uma vez fui inconsciente,
al ver que se me aplaudia,
de que em cada aplauso ardia
as mãos de muita gente.
É risco de quem realiza
sua vida em um cenário,
sentir que é extraordinário
o horizonte que divisa.
Mas aquele que catequiza
apoiado nas bordonas,
se cantando não raciocina
como qualquer proletário,
deixa de ser necessário
quando o Povo o abandona.
Eu não cantei pra vocês
a canção que mais queria.
Se por um milagre fosse
capaz de inventá-la agora,
saibam que sem mais demora
que a de estender a mão,
hablaria de meus irmãos,
os mortos, os torturados,
os presos, os explorados,
de milico e de paisano.
Eu não cantei as duras
consignas ( ) *
que se rimam ao reparo
de este Povo vigilante,
nem cantei o verso rampante
do poeta consagrado.
Mas mais que nada, esclareço
que minha canção mais madura,
será a que cante puras
razões, que já são muitas,
do companheiro que luta
sem pistola na cintura.
Porque este Povo é "bagual"
e vai encontrar o caminho;
o cantor é peregrino
som do caudal.
Se algo sou, sou oriental
e esse é meu maior orgulho;
mais que flor quero ser yuyo
de minha terra, bem preso,
do Povo só um batido,
de seu andar só o murmúrio.
E sei que o triunfo é seguro
enquanto estivermos Unidos.
Com cantores aplaudidos
não se edifica o futuro.
Sinto o dever, e o juro,
de não cantar senão aquela
canção que como uma estrela
ilumine, mas tão longe,
que não ceguem seus reflexos
ao que anda sentindo a trilha.
Até sempre, companheiros!
Saibam que tinha mais vontade
de dizer essas "macanas"
do que de cantar. O primeiro,
para mim, é o Povo inteiro,
verdadeiro soberano,
de milico e de paisano,
cantando para si mesmo,
que marcha rumo ao socialismo
e me leva pela mão.