395px

A pobre louca

Ángel Parra

La pobre loca

En un humilde rancho de huaso envejecido
vivía una muchacha la cual yo conocí,
pero una hermosa tarde abandonó su nido
y en busca de placeres más tarde yo la vi.

La vi entre los ricos reír a carcajadas,
gozando como reina allá en el cabaret,
concluyendo su vida con muchas trasnochadas
como una flor marchita deshojándose fue.

Mientras allá en el rancho murió la pobre madre,
la ausencia de su hija su vida terminó,
y el padre entre sollozos en enormes sufrimientos
al ver el rancho solo también lo abandonó.

Mas esta flor marchita pensó volver un día
al rancho que dejara para pedir perdón:
"Mi madre me perdona" ella entre sí decía,
"y mi padre al verme se le ablanda el corazón".

Mientras allá en el rancho todo había terminado,
el padre, sollozando, al pueblo se volvía.
Tendida en el camino, encontró una muchacha,
tal vez por el cansancio, caminar no podía.

Tomola entre sus brazos para ayudarla en algo
y luego a la mujer el nombre preguntó.
"Señor, soy Margarita que vuelvo hasta mi rancho
en donde están mis padres, para pedir perdón.

Un día de locura abandoné mi nido
buscando los placeres que el pueblo me brindó,
mas hoy que he mascado la hiel de la amargura
deshecho los placeres para pedir perdón."

Con los ojos abiertos, ahogando los sollozos,
con frases de dolor el viejo murmuró:
"A qué vuelves al rancho cuando tu madre ha muerto"
y al decir esta frase allí se desplomó.

Fue grande la impresión que le causó la muerte
al conocer en ella, de su hija la figura
fue tan grande el dolor de aquella desgraciada,
que pronto su cabeza se vio envuelta en la locura.

Hoy vaga por los campos aquella pobre loca
como si fuera de ella su eterna maldición
y ataja a los viajeros que cruzan los caminos
y luego se arrodilla para pedir perdón.

A pobre louca

Em um humilde rancho de um caipira envelhecido
vivía uma moça que eu conheci,
mas numa bela tarde, ela abandonou seu ninho
e em busca de prazeres, mais tarde eu a vi.

A vi entre os ricos rindo à toa,
divertindo-se como uma rainha lá no cabaré,
concluindo sua vida com muitas noitadas
e como uma flor murcha, despetalando-se foi.

Enquanto lá no rancho morreu a pobre mãe,
a ausência da filha fez sua vida acabar,
e o pai entre soluços, em enormes sofrimentos,
al ver o rancho vazio, também o abandonou.

Mas essa flor murcha pensou em voltar um dia
ao rancho que deixara para pedir perdão:
"Minha mãe me perdoa", ela dizia pra si,
"e meu pai ao me ver, vai amolecer o coração".

Enquanto lá no rancho tudo havia terminado,
o pai, soluçando, ao povo se voltava.
Estendida no caminho, encontrou uma moça,
talvez pelo cansaço, não conseguia andar.

Pegou-a em seus braços para ajudar em algo
e então à mulher o nome perguntou.
"Senhor, sou Margarita, que volto pro meu rancho
onde estão meus pais, pra pedir perdão.

Um dia de loucura, abandonei meu ninho
buscando os prazeres que a cidade me deu,
mas hoje que provei o fel da amargura
desfaço os prazeres pra pedir perdão."

Com os olhos abertos, sufocando os soluços,
com frases de dor, o velho murmurou:
"Pra que voltar ao rancho, se sua mãe morreu?"
e ao dizer essa frase, ali desabou.

Foi grande a impressão que causou a morte
ao reconhecer nela, a figura da filha.
Foi tão grande a dor daquela desgraçada,
que logo sua cabeça se viu envolta na loucura.

Hoje vaga pelos campos aquela pobre louca
como se fosse dela sua eterna maldição
e aborda os viajantes que cruzam os caminhos
e então se ajoelha pra pedir perdão.

Composição: Críspulo Gándara