A Qué Tanto
A qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto batallar una caricia.
A qué tanto arriesgarse en los tejados.
A qué tanto alardear de la pericia.
A qué tanto, a qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto sudar sangre, ser austero.
A qué tanto embestir contra las olas.
A qué tanto endemoniarse, ser sincero.
A qué tanto, a qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto corazón insobornable.
A qué tanto halar la cuerda con justeza.
A qué tanto demostrar lo indemostrable.
A qué tanto, a qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto resurgir de las cenizas.
A qué tanto equilibrio, tanto riesgo,
a qué tanto prejuicio, tanta prisa.
A qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto defendernos la sonrisa.
A qué tanto describir la primavera.
A qué tanto alzar el vuelo con la brisa.
A qué tanto, a qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto cariño escarmentado.
A qué tanto inventarnos sueños, soles.
A qué tanto comienzo mancillado.
A qué tanto, a qué tanto, tanto, tanto,
a qué tanto llorar por girasoles.
A qué tanto desangrarnos en un verso
si tan sólo seremos, al ocaso,
un minuto fugaz del universo.
A qué tanto repetirle tanto al canto,
que es inútil seguir, que se detenga,
que el abismo, el olvido es su destino;
no hay manera de acallarle los empeños.
Se me vuelve a escapar hacia el camino
el terco canto, el terco canto.
Pra Que Tanto
Pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto lutar por um carinho.
Pra que tanto arriscar nos telhados.
Pra que tanto se gabar da habilidade.
Pra que tanto, pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto suar sangue, ser austero.
Pra que tanto enfrentar as ondas.
Pra que tanto se endiabrar, ser sincero.
Pra que tanto, pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto coração inabalável.
Pra que tanto puxar a corda com precisão.
Pra que tanto mostrar o que não se pode mostrar.
Pra que tanto, pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto ressurgir das cinzas.
Pra que tanto equilíbrio, tanto risco,
pra que tanto preconceito, tanta pressa.
Pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto defender nosso sorriso.
Pra que tanto descrever a primavera.
Pra que tanto alçar voo com a brisa.
Pra que tanto, pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto carinho machucado.
Pra que tanto inventar sonhos, sóis.
Pra que tanto começo manchado.
Pra que tanto, pra que tanto, tanto, tanto,
pra que tanto chorar por girassóis.
Pra que tanto nos esvaziar em um verso
se só seremos, ao entardecer,
um minuto fugaz do universo.
Pra que tanto repetir tanto ao canto,
que é inútil continuar, que pare,
que o abismo, o esquecimento é seu destino;
não há como calar suas insistências.
Me escapa de novo pelo caminho
o canto teimoso, o canto teimoso.