395px

A Musa Mistonga

Celedonio Flores

La Musa Mistonga

La musa mistonga de los arrabales,
La mistonga musa del raro lenguaje
Que abrevó en las aguas de los madrigales
Y al llegar al pueblo se tornó salvaje,
La que nada sabe de abates troveros
Que hilvanaron dulces endechas de amores
Pero que, por boca de sus cancioneros,
Conoce la vida de sus payadores.

La que nada sabe de los caballeros
De acción en las lides de los cintarazos,
Pero sabe casos de jugarse enteros
Un par de malevos a prueba de hachazos;
Que ignora la gloria de un día vivido
Bajo la fragante fronda de versalles,
Pero sale alegre cuando ha anochecido
A ver los muchachos jugar por las calles.

A ver cómo pasan felices parejas
Y se torna alegre la cara del ciego
Si escucha que hilvana sus canciones viejas
El buen organito que mentó carriego;
Que ignora la cuita de la princesita
Que pecó indiscreta con el rubio paje,
Pero que se apena porque milonguita
Ha dado un mal paso y llora su ultraje.

Que no se ha enterado que en una pavana
Se lucieron reyes de blasón y rango...
Su amigo, el malevo, hace filigranas
En el duro piso y al compás de un tango;
Al compás de un tango donde abreva ahora,
Para literarios implacables males,
En la suburbana paz evocadora,
La musa mistonga de los arrabales.

A Musa Mistonga

A musa mistonga dos subúrbios,
A musa mistonga da linguagem estranha
Que bebeu nas águas dos madrigais
E ao chegar na cidade se tornou selvagem,
A que nada sabe dos trovadores
Que teceram doces lamentos de amores
Mas que, pela boca de seus cancionistas,
Conhece a vida de seus poetas.

A que nada sabe dos cavaleiros
De ação nas lutas dos golpes de espada,
Mas sabe histórias de se arriscar inteiro
Um par de malandros à prova de facadas;
Que ignora a glória de um dia vivido
Sob a frondosa sombra dos versais,
Mas sai contente quando anoitece
Pra ver os meninos brincando nas ruas.

Pra ver como passam casais felizes
E se alegra o rosto do cego
Se escuta que tecem suas canções antigas
O bom organinho que mencionou Carriego;
Que ignora a dor da princesinha
Que pecou indiscreta com o paje loiro,
Mas que se entristece porque a milonguita
Deu um passo em falso e chora seu desdouro.

Que não se deu conta que em uma pavana
Brilharam reis de brasão e prestígio...
Seu amigo, o malandro, faz filigranas
No chão duro e ao compasso de um tango;
Ao compasso de um tango onde agora se embriaga,
Para males literários implacáveis,
Na paz suburbana evocadora,
A musa mistonga dos subúrbios.

Composição: