El moño de terciopelo
Al rancho me encaminaba
de a pie por la lisa huella,
un ruido de entre las plantas
me hizo pegar media vuelta.
Y en actitud bien resuelta
pelé el cuchillo al evento
y como si fuese cuento
se puso frente a mi vista
la china de mi conquista,
la china de mi conquista
riéndose del aspaviento.
Los pasos me había seguido
y, al enfrentarme de golpe,
pude observar todo el brillo
de sus ojazos grandotes.
Sentí una tunda de azotes
en medio del espinazo,
de entrada le di un abrazo
y le estreché la cintura,
estaba la noche oscura,
estaba la noche oscura
lo demás... ya no hace al caso.
Veinticuatro horas más tarde
nos tropezamos de nuevo,
junto a los mismos yuyales
la vi buscando en el suelo
su moño de terciopelo,
en algún surco escondido,
y yo que soy advertido
también me puse a buscarlo
y con el fin de encontrarlo,
y con el fin de encontrarlo
en las sombras... nos perdimos.
O Laço de Veludo
Eu ia pro rancho
a pé pela trilha lisa,
um barulho entre as plantas
me fez dar meia-volta.
E com atitude decidida
puxei a faca pro evento
e como se fosse um conto
apareceu na minha frente
a mina da minha conquista,
a mina da minha conquista
rindo do alvoroço.
Os passos me seguiram
E, ao me encarar de repente,
pude ver todo o brilho
dos seus olhos enormes.
Senti uma surra de tapas
no meio das costas,
de cara já dei um abraço
e apertei a cintura dela,
a noite estava escura,
a noite estava escura
o resto... já não importa.
Vinte e quatro horas depois
nos esbarramos de novo,
junto aos mesmos capins
vi ela procurando no chão
seu laço de veludo,
em algum sulco escondido,
e eu que sou esperto
também comecei a procurar
e com a intenção de achar,
e com a intenção de achar
nas sombras... nos perdemos.