395px

Farão História

Diomedes Díaz

Harán La Historia (Diomedes Díaz)

¡Ay! Ayer
Yo me estaba acordando
De los tiempos aquellos
Cuando Diomedes tocaba
Con Juancho y Martín maestre
Contentos y alegres allá en carrizal

Yo los veía haciendo sus planes
Escogiendo canciones hermosas
De compositores que muy
Prontamente se irían a grabar

¡Lástima! Juancho
¡Lástima! Rois

En medio de una gran insinuación
Ana sabía

Y me dijo en secreto
Un señor los designios
De Dios son de Dios
Pero Juancho ya estaba
Buscando su propio remplazo
Para su acordeón

Y Diomedes tenía que encontrarlo
No era fácil tenía que encontrarlo
Quizá Juan bautista
Agachando el dedo en san Juan le enseño

¡Ay! Pero la vida engaña
Y el corazón lo siente ¡ay!
Y un guajiro acordeonero le dio
A otro guajiro el don

Cántele cacique cante con el alma
Por Dios que mi enamorada quiere oír su voz

Parece una flor silvestre
En el olimpo de los dioses
Que sale de mañanita llega al balcón y suspira
Gano de nuevo el folclor del valle
Hoy revestido de grandeza
Hombre estoy contento de pies a cabeza

¡Ay! El Sol tarde o temprano alumbra
Y en la historia no hay duda que las cometas
Jamás han volado
A favor del viento tranquilo cacique
Sino en contra de él
Y no es profecía pero harán la historia
Solo esperan de DIOS la arrancada
Ya están en sus marcas para darle
A el pueblo lo que mereció

Gracias Franco
Gracias Diomedes

En medio de una gran aclamación
Gracias, gracias

Sabio Alejo Duran refirió
Todo avance que no avance yo
Pero el don de pensar va heredando
Platón a descartes
Martin al cantor
Concepción Loperena a consuelo
Gabo lo recogió de su abuelo
Gaitán de su pueblo
Y así Franco Arguelles lo de Juancho Rois

¡Ay! Pero la vida engaña
Y el corazón lo siente ¡ay!
Y el cantante de los pueblos
Camina ya está mejor

Cántele cacique cante con el alma
Por Dios que mi enamorada quiere oír su voz

Parece escultora nobel tallando una piedra fina
Y que en cada cincelada
Se le aparecen dos hombres
Uno el cacique y un coronel
Amenizando un concierto
Corran no vaya a ser que se queden
Sin puesto
Corran, corran no vaya a ser que sé
Queden sin puesto

En medio de una gran aclamación
Gracias, gracias, gracias, gracias

Farão História

Ai! Ontem
Eu estava me lembrando
Dos tempos aqueles
Quando Diomedes tocava
Com Juancho e Martín Maestre
Felizes e alegres lá em Carrizal

Eu os via fazendo seus planos
Escolhendo músicas lindas
De compositores que muito
Em breve iriam gravar

Que pena! Juancho
Que pena! Rois

No meio de uma grande insinuação
Ana sabia

E me disse em segredo
Um senhor, os desígnios
De Deus são de Deus
Mas Juancho já estava
Procurando seu próprio substituto
Para seu acordeão

E Diomedes tinha que encontrá-lo
Não era fácil, tinha que encontrá-lo
Talvez João Batista
Abaixando o dedo em São João lhe ensinou

Ai! Mas a vida engana
E o coração sente, ai!
E um acordeonista guajiro deu
A outro guajiro o dom

Cante, cacique, cante com a alma
Por Deus, que minha amada quer ouvir sua voz

Parece uma flor silvestre
No Olimpo dos deuses
Que sai de manhãzinha, chega à varanda e suspira
Ganhou de novo o folclore do vale
Hoje revestido de grandeza
Homem, estou contente da cabeça aos pés

Ai! O Sol cedo ou tarde ilumina
E na história não há dúvida que as pipas
Jamais voaram
A favor do vento, tranquilo cacique
Mas contra ele
E não é profecia, mas farão história
Só esperam de DEUS a largada
Já estão em suas marcas para dar
Ao povo o que mereceu

Obrigado, Franco
Obrigado, Diomedes

No meio de uma grande aclamação
Obrigado, obrigado

Sábio Alejo Duran referiu
Todo avanço que não avanço eu
Mas o dom de pensar vai herdando
Platão a Descartes
Martin ao cantor
Concepción Loperena a consolo
Gabo o recolheu de seu avô
Gaitán de seu povo
E assim Franco Arguelles o de Juancho Rois

Ai! Mas a vida engana
E o coração sente, ai!
E o cantor dos povos
Caminha, já está melhor

Cante, cacique, cante com a alma
Por Deus, que minha amada quer ouvir sua voz

Parece escultora novata esculpindo uma pedra fina
E que em cada talhada
Aparecem dois homens
Um o cacique e um coronel
Animando um concerto
Corram, não vá ser que fiquem
Sem lugar
Corram, corram, não vá ser que fiquem
Sem lugar

No meio de uma grande aclamação
Obrigado, obrigado, obrigado, obrigado

Composição: Roberto Calderón