395px

Passado Florido

Enrique Cadícamo

Pasado florido

Buenos Aires, has cambiado como yo cambié de a poco.
Soy del tiempo de tus focos, los primeros que hubo a gas.
Yo bailé en Rodríguez Peña, con la orquesta de los Greco
y hasta aquí me llega el eco y me enciende su compás...

Yo me acuerdo del T.V.O., de la calle Montes de Oca,
de un café que había en La Boca, donde Arolas empezó.
Y de Andrade, buen amigo, que en un baile lo mataron...
¡Esas cosas ya pasaron pero tienen su emoción!

De aquel pasado florido
de mil novecientos once,
viene el recuerdo querido
en ancas de aquel entonces...
La noche cuando Manolo
me provocó con los Vieyra
y como yo estaba solo
no quise hacerme el Moreyra.
Si hubiese vivido Andrade no queda ni uno, esa vez.

Cuántas noches nos largamos con Cielito y con Ceballos
en los coches de caballos, por tus calles a pasear...
Y una vez, cuando entre copas, por hacer un chiste de antes
fui a sentarme en el pescante y me puse a manejar...
Buenos Aires de Fray Mocho y de Caras y Caretas
en tus plazas sin retretas, hoy me pongo a suspirar...
Y al mirar como has cambiado, mi Buenos Aires querido
por aquello que he vivido, siento ganas de llorar.

Passado Florido

Buenos Aires, você mudou como eu mudei aos poucos.
Sou do tempo das suas lâmpadas, as primeiras que eram a gás.
Eu dancei na Rodríguez Peña, com a orquestra dos Greco
E até aqui chega o eco e me acende seu compasso...

Eu me lembro do T.V.O., da rua Montes de Oca,
de um café que tinha em La Boca, onde Arolas começou.
E de Andrade, bom amigo, que em um baile o mataram...
Essas coisas já passaram, mas têm sua emoção!

Daquele passado florido
de mil novecentos e onze,
vem a lembrança querida
nas ancas daquele tempo...
Na noite em que Manolo
me provocou com os Vieyra
e como eu estava sozinho
não quis fazer o Moreyra.
Se Andrade tivesse vivido, não sobraria nenhum, naquela vez.

Quantas noites saímos com Cielito e com Ceballos
nos carruagens, pelas suas ruas a passear...
E uma vez, quando entre copos, por fazer uma piada de antes
fui me sentar na frente e comecei a dirigir...
Buenos Aires de Fray Mocho e de Caras e Caretas
nas suas praças sem retoques, hoje eu começo a suspirar...
E ao olhar como você mudou, minha Buenos Aires querida
pelo que vivi, sinto vontade de chorar.

Composição: Enrique Cadícamo