Gurrumina
Bermejo está de duelo, enmudeció el suburbio,
las calles del Abasto calladitas están.
Del mundo de los vivos se fue Pichón, el Rubio,
¿a dónde van los muertos, Señor, a dónde van?
Gurruminín tan lindo, travieso y callejero,
con ojos picarones, botija saltarín...
¿Por qué dejaste solo al barrio bullanguero
y a tu hermanito amado rezando en el bulín?
En brazos del destino
que siempre con el pobre
se ensaña duramente
para pagarle mal.
Te remontaste al cielo
por revolear un cobre
en la barriada humilde
vestida de percal.
La muerte, ingrata y mala, te castigó temprano,
tal vez porque jugabas vino a tratarte así.
El auto que cruzaba tu barrio suburbano
te arrasó una noche postrera que te vi...
Pobre mamita buena, que tú adorabas tanto,
sus horas de amargura se pasa sin cesar.
Después mira el retrato con un amor sacrosanto
y le da muchos besos poniéndose a llorar.
Cuántas abuelas tiernas
que tienen nietecitos
y que en su pecho guardan
tu dulce corazón.
También te extrañan mucho,
todos tus amiguitos
que cariñosamente
te llamaban Pichón.
Gurrumina
Bermejo tá de luto, o subúrbio emudeceu,
as ruas do Abasto tão quietinhas estão.
Do mundo dos vivos foi Pichón, o Loiro,
para onde vão os mortos, Senhor, para onde vão?
Gurruminín tão lindo, travesso e de rua,
com olhos travessos, moleque saltitante...
Por que deixaste o bairro agitado sozinho
e teu irmão amado rezando no barraco?
Nos braços do destino
que sempre com o pobre
se vinga duramente
pra cobrar o mal.
Você subiu pro céu
por querer um trocado
na comunidade humilde
vestida de percal.
A morte, ingrata e cruel, te pegou cedo,
talvez porque jogava vinho pra te tratar assim.
O carro que cruzava teu bairro subúrbano
te atropelou numa noite derradeira que te vi...
Pobre mamãe boa, que você adorava tanto,
suas horas de amargura não param de passar.
Depois olha a foto com um amor sacrossanto
e dá muitos beijos enquanto começa a chorar.
Quantas vovós queridas
que têm netinhos
e que guardam no peito
teu doce coração.
Também sentem sua falta,
todos os seus amiguinhos
que carinhosamente
te chamavam de Pichón.