Historia de unas canas
En un sillón recostada,
de espaldas a mí la veo,
cuanta nieve hay en su pelo,
viejo clima del dolor.
Que pocas veces el sol
dialogó con sus palabras,
si la historia de esas canas,
sin querer, la escribí yo.
Fue en esas horas lejanas,
de aquella niñez del valle,
que a sus sienes vi asomarse
del primer pesar, la voz.
Río de nacar y amor
que extendió después sus aguas,
si la historia de esas canas,
sin querer, la escribí yo.
Mi juventud alocada,
las sombras que hundí en mi vida
a mi madre lucirían,
a su piel que es la de Dios.
Jamás le dieron la flor,
de un momento de bonanza,
así la historia de esas canas,
sin querer, la escribí yo.
Y cuando quiso mi alma
llenar de calor mis noches
el amor mintió y entonces,
en su pelo más nevó.
¿Cómo le pido perdón?
Quién aprieta mi garganta,
si la historia de esas canas,
sin querer, la escribí yo.
História de Uns Fios Brancos
Num sofá encostada,
de costas pra mim eu vejo,
quanta neve tem no cabelo,
veterano clima da dor.
Que poucas vezes o sol
conversou com suas palavras,
se a história desses fios brancos,
só por querer, eu escrevi.
Foi em aquelas horas distantes,
daquela infância no vale,
que nas têmporas vi surgir
do primeiro pesar, a voz.
Riso de pérola e amor
que depois espalhou suas águas,
se a história desses fios brancos,
só por querer, eu escrevi.
Minha juventude insana,
as sombras que afundei na vida
à minha mãe brilhariam,
a sua pele que é a de Deus.
Nunca lhe deram a flor,
de um momento de bonança,
sendo a história desses fios brancos,
só por querer, eu escrevi.
E quando quis minha alma
encher de calor minhas noites
o amor mentiu e então,
no seu cabelo mais nevou.
Como eu peço perdão?
Quem aperta minha garganta,
se a história desses fios brancos,
só por querer, eu escrevi.