395px

Flores No Seu Enterro

Fito Páez

Flores En Su Entierro

Para el vasco Bigarrena, (él sabría por qué.)
Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas.
Un domingo sin fútbol nos contó,
vencido, que tiraba la toalla
y nadie lo creyó.
Pero, esta vez, no iba de farol;
al día siguiente se afanó una cuerda
y, en lugar de rezar una oración,
mandó el mundo a la mierda
y de "un palo borracho" se colgó.
Debía "luca y media" de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
un tazón con pestañas de papel
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
para que hubiera flores en su entierro.
Veinte años atrás lo conocí
en Londres, conspirando contra Franco.
Era el rey del aceite de hashís
y le excitaba más robar un banco
que el mayo de París.
Por Florida lo vi la última vez
con su traje anacrónico y marchito;
estudiando el menú de un cabaret
"-¡Hay comida, mi plato favorito!"
gritó para joder.
Debía "lica y media" de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
una lágrima de Lilí Marlen
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor
corona que encontró...
para que hubiera flores en su entierro.
Parece que fue ayer cuando se fué
al barrio que hay detrás de las estrellas,
la muerte, que es celosa y es mujer,
se encaprichó con él
y lo llevó a dormir siempre con ella.

Flores No Seu Enterro

Para o vasco Bigarrena, (ele saberia por quê.)
Exceto as da imaginação
ele havia perdido todas as batalhas.
Num domingo sem futebol ele contou,
vencido, que jogava a toalha
e ninguém acreditou.
Mas, dessa vez, não era só conversa;
no dia seguinte ele arrumou uma corda
e, em vez de rezar uma oração,
mandou o mundo se foder
e de "um pau bêbado" se pendurou.
Devia "mil e quinhentos" de aluguel,
deixou de herança um verso de Neruda,
um prato com pestanas de papel
flutuando no café
e uma guitarra tísica e viúva.
O pouco que tinha ele investiu
num osso de luxo pro cachorro
e em pagar à vista a melhor
coroa que encontrou...
para que houvesse flores no seu enterro.
Vinte anos atrás eu o conheci
em Londres, conspirando contra Franco.
Era o rei do óleo de haxixe
e se excitava mais em roubar um banco
que no maio de Paris.
Por Florida eu o vi a última vez
com seu traje anacrônico e desgastado;
estudando o cardápio de um cabaré
"-Tem comida, meu prato favorito!"
gritou só pra encher o saco.
Devia "mil e quinhentos" de aluguel,
deixou de herança um verso de Neruda,
uma lágrima de Lilí Marlen
flutuando no café
e uma guitarra tísica e viúva.
O pouco que tinha ele investiu
num osso de luxo pro cachorro
e em pagar à vista a melhor
coroa que encontrou...
para que houvesse flores no seu enterro.
Parece que foi ontem quando ele foi
pro bairro que fica atrás das estrelas,
a morte, que é ciumenta e é mulher,
se apaixonou por ele
e o levou pra dormir sempre com ela.

Composição: