¿Hasta Cuándo?
Un año cualquiera
al norte del sur,
Aytor y Carmela
deciden en una taberna gudari
de San Juan de Luz
que, en vez de guitarras,
dentro del fly case,
la pólvora etarra
imponga su ley.
Estrategias del destino,
luto y nieve en la ruleta del
camino.
Salida de misa,
viernes de pasión
un yonki agoniza
en technicolor.
Península histérica,
borracha de sol
heridas de guerra
que nadie ganó.
Y todo el mundo
sigue hablando, compitiendo,
adulterando,
desmintiendo, puteando.
Y todo el mundo alucinando,
reprimiendo, sospechando,
malviviendo,
conspirando.
Vamos a matar la muerte,
vamos a inventar
una canción
por la gente sin voz
que no quiere olvidar.
Entierros en Cádiz
comando en Madrid,
soñando en euskadi
con una frontera en Touluouse
y otra en Valladolid.
Sobre un cielo helado
de víscera y nata,
tormenta escarlata
sangre en el tejado
y tripas de cualquiera
junto a la cartera
de un guardia jurado.
Y Maitetxu mía
que murió aquel día
y resucitó
y don Nadie Pérez
pisando un alférez
bajo un camión
buscando un pedazo
que se le perdió.
Y todo el mundo sigue hablando,
compitiendo, adulterando,
desmintiendo, puteando,
y todo el mundo alucinando
confundiendo, sospechando,
malviviendo, conspirando.
Y todo el mundo
sigue andando, padeciendo,
despertando, repitiendo,
imaginando.
Y todo el mundo, blafemando,
maldiciendo, apostando
a cara ó cruz, improvisando.
Desesperados y hasta cuando
y hasta cuándo
y hasta cuándo
y hasta cuándo
y hasta cuándo
y hasta cuándo
y hasta cuándo
Até Quando?
Um ano qualquer
no norte do sul,
Aytor e Carmela
decidem em uma taberna gudari
de San Juan de Luz
que, em vez de guitarras,
dentro do fly case,
a pólvora etarra
imponha sua lei.
Estratégias do destino,
luto e neve na roleta do
caminho.
Saída de missa,
sexta-feira da paixão
um viciado agoniza
em technicolor.
Península histérica,
bêbada de sol
feridas de guerra
que ninguém ganhou.
E todo mundo
segue falando, competindo,
adulterando,
desmentindo, xingando.
E todo mundo alucinado,
reprimindo, suspeitando,
malvivendo,
conspirando.
Vamos matar a morte,
vamos inventar
uma canção
para a gente sem voz
que não quer esquecer.
Enterros em Cádiz
comando em Madrid,
despertando em Euskadi
com uma fronteira em Toulouse
e outra em Valladolid.
Sobre um céu gelado
de víscera e nata,
tormenta escarlate
sangue no telhado
e tripas de qualquer um
junto à carteira
de um guarda jurado.
E minha Maitetxu
que morreu naquele dia
e ressuscitou
e o don Nadie Pérez
pisando um alférez
sob um caminhão
procurando um pedaço
que se perdeu.
E todo mundo segue falando,
competindo, adulterando,
desmentindo, xingando,
e todo mundo alucinado
confundindo, suspeitando,
malvivendo, conspirando.
E todo mundo
segue andando, padecendo,
despertando, repetindo,
imaginando.
E todo mundo, blasfemando,
maldizendo, apostando
a cara ou coroa, improvisando.
Desesperados e até quando
e até quando
e até quando
e até quando
e até quando
e até quando
e até quando.