395px

A Canção dos (bons) Bêbados

Fito Páez

La Canción de Los (buenos) Borrachos

Cuatro gotas
de alquitrán en la voz,
siete notas
empapadas de alcohol
campanadas
en el fondo del mar,
carcajadas
que me hicieron llorar...
Con un loro
que blasfema en latín,
le hacen coro
los "sultanes del swing"
y una big band
con un trombón y bombin
de Nueva Orleans
en mi funeral.
Y ese tango
compadrito del sur
y un fandango
de gitano andaluz
y un piano
con dos copas de más,
y unas manos
que lo sepan tocar.
Oraciones
para gente sin fe,
tentaciones
de volver a beber
el veneno
que tus labios me dan,
el obsceno
beso de la verdad.
La balada
de la casada infiel,
demasiadas
cosas por aprender,
el portero
de la Puerta del Sol,
el cartero
de tus cartas de amor,
el primero
en sacarte a bailar
un vals.
El vals
de la tristeza más triste del mundo,
la belleza que dilapidé,
la pereza de los vagabundos,
el rompecabezas que no terminé.
La palabra secreta, la mano
que planta violetas en el hormigón,
la maldita canción del verano,
la casa de citas de mi corazón.
Y el milagro del abecedario,
la tortuga que rompe a volar,
la ternura de los dinosaurios,
el aniversario de la soledad.
La liturgia de las despedidas
la bala perdida que viene por mí,
la nostalgia que amarga la huida,
la banda sonora de lo que viví.
La canción de los buenos
borrachos
que, de madrugada,
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido,
la canción que no quieres oir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.
La canción de los buenos
borrachos,
que, de madrugada.
vuelven al hogar,
la canción que atropella los tachos
llenos de basura de la Capital.
La canción que se canta al oido
la canción que no supe escribir,
la cantamos los malos maridos
cuando, en el olvido,
pensamos en ti.

A Canção dos (bons) Bêbados

Quatro gotas
de alcatrão na voz,
siete notas
embebidas de álcool
sinos
no fundo do mar,
isadas
que me fizeram chorar...
Com um papagaio
que xinga em latim,
eles fazem coro
os "sultões do swing"
e uma big band
com um trombone e cartola
de Nova Orleans
no meu funeral.
E esse tango
compadrito do sul
e um fandango
de cigano andaluz
e um piano
com duas doses a mais,
e umas mãos
que saibam tocar.
Orações
para gente sem fé,
tentações
de voltar a beber
o veneno
que teus lábios me dão,
o obsceno
beijo da verdade.
A balada
da casada infiel,
demais
coisas pra aprender,
o porteiro
da Porta do Sol,
o carteiro
das suas cartas de amor,
o primeiro
a te tirar pra dançar
um vals.
O vals
da tristeza mais triste do mundo,
a beleza que desperdicei,
a preguiça dos vagabundos,
o quebra-cabeça que não terminei.
A palavra secreta, a mão
que planta violetas no concreto,
a maldita canção do verão,
a casa de encontros do meu coração.
E o milagre do alfabeto,
a tartaruga que começa a voar,
a ternura dos dinossauros,
o aniversário da solidão.
A liturgia das despedidas
a bala perdida que vem atrás de mim,
a nostalgia que amarga a fuga,
a trilha sonora do que vivi.
A canção dos bons
bêbados
que, de madrugada,
vão pra casa,
a canção que atropela os lixos
cheios de sujeira da Capital.
A canção que se canta ao ouvido,
a canção que você não quer ouvir,
cantamos nós, os maridos ruins
quando, no esquecimento,
pensamos em você.
A canção dos bons
bêbados,
que, de madrugada.
vão pra casa,
a canção que atropela os lixos
cheios de sujeira da Capital.
A canção que se canta ao ouvido
a canção que não soube escrever,
cantamos nós, os maridos ruins
quando, no esquecimento,
pensamos em você.

Composição: