Carnavales
Dónde fue a parar la infraestructura del recuerdo.
Dónde fueron a parar los carnavales, no me acuerdo.
Dónde fue a parar Mayra Tirado con su pelo medieval
y las estrellas de escoltas motorizados.
Dónde fue a parar la magia de los muñecones.
Dónde fueron a parar tantas canciones.
Dónde las navajas y las bengalas estallando.
Y Tata Güines y El Perico está llorando.
Yo me iba a algún palco si tenía esa fortuna
y los hijos de quién tu sabes a vacilar en La Tribuna.
Órgano Oriental y todo el mundo a caballito
y en las cobas se mostraba lo que hacen sus papitos.
Traigo un kiosco dentro de esta lengua viperina
y en la frente enredada una serpentina.
Traigo una carroza con las luces apagadas
y una conga que no sirve para nada.
Dile a Catalina que no se compre más guayo
y que me diga dónde metió la cerveza.
Estaba la langosta en su salsa,
pero yo sólo tengo moneda nacional
y ahora a mí no me alcanza ni para ir a un Paladar.
El precio real del dólar ya se puede calcular,
ya existen casas de cambio en mi Cuba tropical.
Cuenten los pesos que aquí les damos:
uno, dos y tres; cuatro cinco y seis;
y los veinticinco ya sabes lo que es.
Carnavais
Onde foi parar a infraestrutura da lembrança.
Onde foram parar os carnavais, não me lembro.
Onde foi parar Mayra Tirado com seu cabelo medieval
e as estrelas de escoltas motorizados.
Onde foi parar a magia dos bonecões.
Onde foram parar tantas canções.
Onde as facas e os fogos estourando.
E Tata Güines e El Perico estão chorando.
Eu ia pra algum camarote se tivesse essa sorte
e os filhos de quem você sabe a se divertir na Tribuna.
Órgão Oriental e todo mundo a cavalo
e nas cobas se mostrava o que fazem seus papais.
Trago um quiosque dentro dessa língua viperina
e na testa enredada uma serpentina.
Trago uma carroça com as luzes apagadas
e uma conga que não serve pra nada.
Diga a Catalina que não compre mais guayo
e que me diga onde enfiou a cerveja.
A lagosta estava no seu molho,
mas eu só tenho moeda nacional
e agora não dá nem pra ir a um Paladar.
O preço real do dólar já dá pra calcular,
já existem casas de câmbio na minha Cuba tropical.
Contem os pesos que aqui damos:
um, dois e três; quatro, cinco e seis;
e os vinte e cinco já sabe o que é.