Hay un cantor
Hay una voz que atravesando el tiempo
sigue cantando con nuestra propia voz.
Hay una voz que atravesando el fuego
con alas de milagro, del fuego renació.
Habrá, tal vez, un mágico misterio,
un soplo de infinito vagando en esa voz
que se alimenta con la verdad del pueblo,
que el pueblo reconoce porque con él creció.
¡Gardel!...
Como un ritual que nos habita y no se va.
Su voz que está.
Su voz...
sonora llama que se agranda sin cesar
y arde al cantar.
Es él, nomás...
sobre el escándalo vital de la ciudad.
Y acaso más allá,
por cien caminos y horizontes.
Gardel, grillo del viento,
que el viento siempre quiso
templar.
Hay un cantor que nos está cantando
como quisimos cantar y no se dio.
Hay un cantor que va resucitando
de un trágico destino, volviendo de su adiós.
Es un cantor, es una voz, un mito.
Con un chambergo claro y un silbo volvedor.
Con la sonrisa quebrada en ese sitio,
de trinos insondables que acaso él entreabrió.
Há um Cantor
Há uma voz que atravessando o tempo
segue cantando com nossa própria voz.
Há uma voz que atravessando o fogo
com asas de milagre, do fogo renasceu.
Haverá, talvez, um mágico mistério,
um sopro de infinito vagando nessa voz
que se alimenta com a verdade do povo,
que o povo reconhece porque com ele cresceu.
¡Gardel!...
Como um ritual que nos habita e não se vai.
Sua voz que está.
Sua voz...
chama sonora que se expande sem parar
e arde ao cantar.
É ele, só ele...
sobre o escândalo vital da cidade.
E talvez além,
pelos cem caminhos e horizontes.
Gardel, grilo do vento,
que o vento sempre quis
templar.
Há um cantor que nos está cantando
como quisemos cantar e não rolou.
Há um cantor que vai ressuscitando
de um destino trágico, voltando do seu adeus.
É um cantor, é uma voz, um mito.
Com um chapéu claro e um assobio voador.
Com o sorriso quebrado naquele lugar,
de trinos insondáveis que talvez ele entreabriu.
Composição: Hector Negro, Belisario Perez