Las milongas
Las milongas soltaron al viento su canción crecida.
Sobre los cordajes trenzaron historias y melancolías.
Las gargantas les brindaron plenas, todas sus guaridas
y volaron libres, galoparon briosas por la Cruz del Sur.
Las milongas habitaron huecos; comité y boliche.
Bajo las ventanas del amor jugado fueron confesión
Sentenciosamente, contaron leyendas compadres o tristes,
y el candombe impuro les puso el oscuro ritmo del tambor.
Las milongas de suburbio y barro,
de distancia y cielo.
Alma payadora, rezo fogonero, endecha y pasión.
Las milongas volvieron del tango,
de mil entreveros.
Llegaron al barrio, pisaron el centro,
entrando al salón.
Las milongas, acá se quedaron, acá las cantamos,
desde donde son...
Se metieron en los bandoneones con su viento arisco.
Aire corralero, limpiando los fueyes con cadencia y ritmo.
En la danza destrenzaron pasos dibujando el piso.
Y crecieron tercas como flor silvestre que el aire besó.
Las milongas con sus bordoneos, su polenta y tumba.
Desde la encordada, del arpegio airoso, salmo y oración.
Milongueramente contaron la vida, la pena, la angustia.
Y cantando fueron otro nuevo idioma para nuestra voz.
As Milongas
As milongas soltaram ao vento sua canção intensa.
Sobre as cordas trançaram histórias e melancolias.
As gargantas lhes deram abrigo, todas suas moradas
E voaram livres, galoparam vibrantes pela Cruz do Sul.
As milongas habitaram buracos; comitê e bar.
Debaixo das janelas do amor jogado foram confissão.
Sentenciosamente, contaram lendas, camaradas ou tristes,
e o candombe impuro lhes deu o ritmo sombrio do tambor.
As milongas de subúrbio e barro,
de distância e céu.
Alma de trovador, reza de fogueira, lamento e paixão.
As milongas voltaram do tango,
de mil entreveros.
Chegaram ao bairro, pisaram no centro,
entrando no salão.
As milongas, aqui ficaram, aqui as cantamos,
desde onde são...
Se meteram nos bandoneons com seu vento arisco.
Aire de galpão, limpando os acordes com cadência e ritmo.
Na dança desfizeram passos desenhando o chão.
E cresceram teimosas como flor silvestre que o vento beijou.
As milongas com seus bordoneios, sua polenta e tumba.
Desde a corda, do arpejo leve, salmo e oração.
Milongueramente contaram a vida, a dor, a angústia.
E cantando foram um novo idioma para nossa voz.