La Parda Balcarce
(recitado)
Abuelita Dominga, reina de los candombes,
enséñeme la copla de la parda Balcarce,
que el carnaval de Rosas esta noche se acaba,
y mi guitarra quiere cantarla como nadie.
(canto)
Fue la flor de los banguelas,
en el barrio del tambor,
pero nadie la quería
como aquel mozo cantor.
Cerraba ella la ventana
al escuchar su canción,
porque Martina Balcarce,
no tenía corazón.
Por andar con unitarios
lo mandaron fusilar,
fue en un carnaval de Rosas
cuando ella lo vio pasar.
Murió inválido entre cuatro
negros del Restaurador,
y recién supo Martina
que aquel mozo era su amor.
Quiero darle un beso a solas,
dijo al jefe del cuartel,
y hasta que tocaron diana
estuvo sola con él.
A las diez de la mañana
fusilaron al cantor,
negras y blancas lloraban
en el Barrio del Tambor.
Pobre Martina Balcarce
que linda estaba después,
iba a rezar por el muerto
los lunes de cada mes.
Fue en el carnaval siguiente,
en el Barrio del Tambor,
nació un pardo de ojos claros,
que era el hijo del cantor.
(recitado)
Abuelita Dominga que tiene cien años,
y había sido esclava del padre de mi padre,
en el antiguo patio, detrás de San Francisco,
que cantaba esa copla de pasión y de sangre.
Y otro carnaval de Rosas,
besó con ansia mortal
al hijo del fusilado
y se ensartó en un puñal.
Cuando murió la Martina
quedó el hijo de su amor,
negras y blancas lloraban,
en el Barrio del Tambor.
A Parda Balcarce
(recitado)
Vovó Dominga, rainha dos candombes,
me ensina a canção da parda Balcarce,
que o carnaval de Rosas esta noite se acaba,
e minha guitarra quer cantar como ninguém.
(canto)
Foi a flor dos banguelas,
no bairro do tambor,
mas ninguém a queria
como aquele moço cantor.
Ela fechava a janela
ao ouvir sua canção,
porque Martina Balcarce,
não tinha coração.
Por andar com unitários
mandaram ele fuzilar,
foi num carnaval de Rosas
quando ela o viu passar.
Morreu inválido entre quatro
negros do Restaurador,
e só então soube Martina
que aquele moço era seu amor.
Quero dar um beijo a sós,
disse ao chefe do quartel,
e até que tocaram diana
ficou sozinha com ele.
Às dez da manhã
fuzilaram o cantor,
negras e brancas choravam
no Bairro do Tambor.
Pobre Martina Balcarce
que linda estava depois,
ia rezar pelo morto
todas as segundas do mês.
Foi no carnaval seguinte,
no Bairro do Tambor,
nasceu um pardo de olhos claros,
que era filho do cantor.
(recitado)
Vovó Dominga que tem cem anos,
e tinha sido escrava do pai do meu pai,
no antigo pátio, atrás de São Francisco,
que cantava essa canção de paixão e de sangue.
E outro carnaval de Rosas,
besou com ânsia mortal
o filho do fuzilado
e se enfiou em um punhal.
Quando morreu a Martina
ficou o filho de seu amor,
negras e brancas choravam,
no Bairro do Tambor.