395px

Os Guarda-chuvas de Buenos Aires

Horacio Ferrer

Los Paraguas de Buenos Aires

Está lloviendo en Buenos Aires, llueve,
y en los que vuelve a sus casas, pienso,
y en la función de los teatritos pobres
y en los fruteros que a lluvia besan.

Pensando en quienes ni paraguas tienen,
siento que el mío para arriba tira.
"No ha sido el viento, si no hay viento", digo,
cuando de pronto mi paraguas vuela.

Y cruza lluvias de hace mucho tiempo:
la que al final mojó tu cara triste,
la que alegró el primer abrazo nuestro,
la que llovió sin conocernos, antes.

Y desandamos tantas lluvias, tantas,
que el agua está recién nacida, ¡vamos!,
que está lloviendo para arriba, llueve,
y con los dos nuestro paraguas sube.

A tanta altura va, querida mía,
camino de un desaforado cielo
donde la lluvia en sus orillas tiene
y está el principio de los días claros.

Tan alta, el agua nos disuelve juntos
y nos convierte en uno solo, uno,
y solo uno para siempre, siempre,
en uno solo, solo, solo pienso.

Pienso en quien vuelve hacia su casa
y en la alegría del frutero
y, en fin, lloviendo en Buenos Aires sigue,
yo no he traído ni paraguas, llueve, llueve.

Os Guarda-chuvas de Buenos Aires

Está chovendo em Buenos Aires, chove,
e nos que voltam pra casa, eu penso,
e na peça dos teatros pobres
e nas barracas de frutas que a chuva beija.

Pensando em quem nem guarda-chuva tem,
sinto que o meu pra cima puxa.
"Não foi o vento, se não tem vento", digo,
quando de repente meu guarda-chuva voa.

E cruza chuvas de muito tempo atrás:
aquela que no final molhou seu rosto triste,
aquela que alegrou nosso primeiro abraço,
aquela que choveu sem nos conhecer, antes.

E desandamos tantas chuvas, tantas,
que a água tá recém-nascida, vamos!,
que tá chovendo pra cima, chove,
e com os dois nosso guarda-chuva sobe.

A tanta altura vai, minha querida,
rumo a um céu descontrolado
donde a chuva nas suas margens tem
e tá o começo dos dias claros.

Tão alto, a água nos dissolve juntos
e nos transforma em um só, um,
e só um pra sempre, sempre,
em um só, só, só eu penso.

Penso em quem volta pra casa
e na alegria do frutero
e, no fim, chovendo em Buenos Aires continua,
eu não trouxe nem guarda-chuva, chove, chove.

Composição: Astor Piazzolla - Horacio Ferrer