395px

Woody Allen

Horacio Ferrer

Woody Allen

Woody Allen, quiero verte en Buenos Aires,
ruso piola y atorrante de Manhattan,
con tu cara de gilastro,
y tu corazón en llamas,
te veo por Corrientes palpitando
nostalgias que hacen mal, pero son lindas:
Buenos Aires, viejo Woody, es una mina
de la que ya never more escaparás.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.

Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.

Woody Allen, tengo ganas de abrazarte
contemplando que el final del siglo veinte
es un show de funerarias:
Chernobyl, El Golfo, El Sida.
Y, al fin, si es inmoral seguir con vida,
vení, que aquí están Groucho y Pepe Arias
y nos vamos a morir, pero de risa,
para dentro de dos siglos despertar.

Verás, che Woody Allen
tu biógrafo en porteño,
cuando Hugo del Carril de la pantalla se salía
por darle una alegría de amor a Doña Nadie
y el cielo era la vieja vigilando junto a Dios.

Verás a las mellizas
New York y Buenos Aires,
bellísimas y neuras como niñas inmortales,
cambiando amor por sexo y a los cafés por bancos,
bailar el tango al ritmo de tu rubio bandoneón.

Woody Allen

Woody Allen, quero te ver em Buenos Aires,
ruso tranquilo e vagabundo de Manhattan,
com sua cara de otário,
e seu coração em chamas,
te vejo pela Corrientes pulsando
nostalgias que fazem mal, mas são bonitas:
Buenos Aires, velho Woody, é uma mina
da qual você nunca mais vai escapar.

Você vai ver, ô Woody Allen
tu biógrafo em portenho,
quando Hugo del Carril da tela saía
pra dar uma alegria de amor à Dona Ninguém
e o céu era a velha vigiando junto a Deus.

Você verá as gêmeas
Nova York e Buenos Aires,
belíssimas e neuróticas como meninas imortais,
trocando amor por sexo e os cafés por bancos,
bailando tango ao ritmo do seu bandoneón loiro.

Woody Allen, tô com vontade de te abraçar
contemplando que o final do século vinte
é um show de funerárias:
Chernobyl, O Golfo, A AIDS.
E, no fim, se é imoral continuar vivo,
vem cá, que aqui estão Groucho e Pepe Arias
e a gente vai morrer, mas de rir,
para dentro de dois séculos acordar.

Você vai ver, ô Woody Allen
tu biógrafo em portenho,
quando Hugo del Carril da tela saía
pra dar uma alegria de amor à Dona Ninguém
e o céu era a velha vigiando junto a Deus.

Você verá as gêmeas
Nova York e Buenos Aires,
belíssimas e neuróticas como meninas imortais,
trocando amor por sexo e os cafés por bancos,
bailando tango ao ritmo do seu bandoneón loiro.

Composição: