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Mãe querida

Isabel Parra

Madre mía

Mi madre era pequeñita
como la menta o la hierba;
apenas echaba sombra
sobre las cosas, apenas,
y la tierra la quería
por sentírsela ligera
o porque le sonreía
en la dicha y en la pena.

Los niños se la querían
y los viejos y la hierba;
y la luz que ama la gracia,
y la busca y la corteja.
Y cuando es que viene y llega
una voz que lejos canta,
perdidamente la sigo,
y camino sin hallarla.

No me retiene la tierra
ni el mar que como tú cantas;
no me sujetan auroras
ni crepúsculos que fallan.
Estoy sola con la noche,
la osa mayor, la balanza,
y aunque tú no me respondes
todo esta noche es palabra.

Mãe querida

Minha mãe era pequenininha
como a menta ou a erva;
mal fazia sombra
sobre as coisas, quase nada,
e a terra a amava
por sentir-se leve
ou porque ela sorria
na alegria e na tristeza.

As crianças a adoravam
e os velhos e a erva;
e a luz que ama a graça,
e a busca e a corteja.
E quando vem e chega
uma voz que canta longe,
perdidamente a sigo,
e caminho sem encontrá-la.

Nada me prende à terra
nem ao mar que canta como você;
não me seguram auroras
nem crepúsculos que falham.
Estou sozinha com a noite,
a ursa maior, a balança,
e mesmo que você não me responda
tudo esta noite é palavra.

Composição: Isabel Parra