Revolver
Hay veces que sueño que vuelvo a Argentina
montado en el aire, bajando del sol.
En casa me esperan un millón de amigos,
la vieja, el canario, y el funghi marrón.
Hay veces que sueño que vuelvo a Colombia,
que me hago el otario y no subo al avión.
Que con Peggy y Mary vamos al Retiro,
y en el tren fantasma hacemos el amor.
Si vieran muchachos que fiera es la muerte,
no hay timba, no hay patria, no hay burros ni sol.
Si cantás no te oyen, si hablás no contestan,
no se ve una mina por alrededor.
Hay veces que sueño que vuelvo a Argentina
montado en el aire, bajando del sol.
En casa me esperan un millón de amigos,
la vieja, el canario, y el funghi marrón.
Hay veces que sueño que abro el ropero,
descuelgo la viola y empiezo a cantar.
Que en el obelisco la Reina del Plata
levanta la antorcha de la libertad.
Pero lo más lindo que sueño en el sueño
es cuando me pongo el funghi marrón,
los tamangos nuevos, la biaba en el pelo,
y un par de diamantes en el comedor.
Si vieran muchachos que fiera es la muerte,
no hay timba, no hay patria, no hay burros ni sol.
Si cantás no te oyen, si hablás no contestan,
no se ve una mina por alrededor.
Hay veces que sueño que vuelvo a Argentina
montado en el aire, bajando del sol.
En casa me esperan un millón de amigos,
la vieja, el canario, y el funghi marrón.
Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver...
Revólver
Às vezes eu sonho que volto pra Argentina
voando no ar, descendo do sol.
Em casa me esperam um milhão de amigos,
a velha, o canário, e o funghi marrom.
Às vezes eu sonho que volto pra Colômbia,
que faço de conta e não subo no avião.
Que com a Peggy e a Mary vamos ao Retiro,
e no trem fantasma fazemos amor.
Se vocês vissem, rapazes, como a morte é feroz,
não tem jogo, não tem pátria, não tem burros nem sol.
Se você canta, não te ouvem, se fala, não respondem,
não se vê uma mina por perto.
Às vezes eu sonho que volto pra Argentina
voando no ar, descendo do sol.
Em casa me esperam um milhão de amigos,
a velha, o canário, e o funghi marrom.
Às vezes eu sonho que abro o guarda-roupa,
despego a guitarra e começo a cantar.
Que no obelisco a Rainha do Prata
levanta a tocha da liberdade.
Mas o mais lindo que sonho no sonho
é quando eu coloco o funghi marrom,
os tamangos novos, a biaba no cabelo,
e um par de diamantes na sala de jantar.
Se vocês vissem, rapazes, como a morte é feroz,
não tem jogo, não tem pátria, não tem burros nem sol.
Se você canta, não te ouvem, se fala, não respondem,
não se vê uma mina por perto.
Às vezes eu sonho que volto pra Argentina
voando no ar, descendo do sol.
Em casa me esperam um milhão de amigos,
a velha, o canário, e o funghi marrom.
Meu querido Buenos Aires
quando eu te voltar a ver...