395px

O Fim do Mencho

Javier Oliver Cuellar

El Fin del Mencho

En este negocio, el plomo rara vez es el primer enemigo
Casi siempre, la caída empieza por un descuido del corazón
Pónganle cuidado

En las cabañas de Tapalpa el destino ya estaba echado
Por un descuido del pecho el Mencho fue localizado
Ya no fueron los brillos, ni el poder, ni la ambición
Fue el rastro de una dama lo que causó su perdición

Guadalupe Moreno era la pieza en el tablero
La que sin saberlo puso al jefe en el agujero
La inteligencia militar ya le traía la medida
Rastreando cada paso y cortándole la salida

El veintidós de febrero se activó la fuerza armada
Con seis helicópteros y una táctica planeada
Las Fuerzas Especiales y la Guardia Nacional
Cercaron el terreno, para el golpe final

Al intentar el cerco, los plomos empezaron a brillar
Los escoltas del jefe no se quisieron doblar
Ocho bajas cayeron defendiendo su bandera
Mientras el humo y el fuego cubrían la cordillera

Traían con qué responder
Lanzacohetes y lumbre pa' tumbar los pájaros de acero
Pero cuando la suerte te da la espalda
Ni todo el poder del mundo te salva de la huesuda
Se acabó el corrido en la sierra

Cargaban lanzacohetes, equipo de alto nivel
De esos que derriban pájaros y hacen la piel arder
Pero la suerte es perra y ese día lo abandonó
Herido entre los pinos la muerte lo alcanzó

Al intentar la huida por la zona forestal
El líder de la plaza no pudo más avanzar
Junto a dos de sus hombres la vida se le escapaba
Mientras el apoyo aéreo en el cielo brillaba

Camino a la capital su luz se fue apagando
Las heridas del combate lo fueron terminando
Murió el hombre de guerra, el que mandaba en el estado
Por una cita romántica quedó desamparado

Ricardo Trevilla dijo con mucha seguridad
Se acabó la cacería, se impuso la autoridad
Un golpe decisivo que la historia marcará
Porque ni el hombre más fuerte, de la muerte escapará

Y esta fue
Composición
De mi compa Javier Cuéllar

O Fim do Mencho

Nesse negócio, a bala raramente é o primeiro inimigo
Quase sempre, a queda começa por um descuido do coração
Prestem atenção

Nas cabanas de Tapalpa o destino já estava selado
Por um descuido do peito o Mencho foi localizado
Não foram os brilhos, nem o poder, nem a ambição
Foi o rastro de uma dama que causou sua perdição

Guadalupe Moreno era a peça no tabuleiro
A que sem saber colocou o chefe na enrascada
A inteligência militar já tinha a medida
Rastreando cada passo e cortando sua saída

No dia vinte e dois de fevereiro a força armada se ativou
Com seis helicópteros e uma tática planejada
As Forças Especiais e a Guarda Nacional
Cercaram o terreno, para o golpe final

Ao tentar o cerco, as balas começaram a brilhar
Os seguranças do chefe não se quiseram dobrar
Oito baixas caíram defendendo sua bandeira
Enquanto a fumaça e o fogo cobriam a cordilheira

Tinha com o que responder
Lançacohetes e fogo pra derrubar os pássaros de aço
Mas quando a sorte te dá as costas
Nem todo o poder do mundo te salva da morte
Acabou o corrido na serra

Carregavam lançacohetes, equipamento de alto nível
Desses que derrubam pássaros e fazem a pele queimar
Mas a sorte é traiçoeira e naquele dia o abandonou
Ferido entre os pinheiros a morte o alcançou

Ao tentar a fuga pela zona florestal
O líder da praça não conseguiu mais avançar
Junto a dois de seus homens a vida escapava
Enquanto o apoio aéreo no céu brilhava

Caminho à capital sua luz foi se apagando
As feridas do combate o foram consumindo
Morreu o homem de guerra, o que mandava no estado
Por um encontro romântico ficou desamparado

Ricardo Trevilla disse com muita segurança
Acabou a caçada, a autoridade se impôs
Um golpe decisivo que a história marcará
Porque nem o homem mais forte, da morte escapará

E essa foi
Composição
Do meu parceiro Javier Cuéllar

Composição: Javier Oliver Cuellar