395px

Encontro Ao Amanhecer

Javier

Encuentro En El Amanecer

El gallo del barrio canta sin tiempo ni son
A la misma hora, rodeado de perros que bostezan al salir el sol

Es ella, la que despierta las sábanas descuidadas
Con sus voces entre ventanas, y alegrando cada mañana
Con su canasto de mimbre y su andar de bien

Gritando: ¡Huevos, huevos! por todo el pueblo sin desdén
Con su cántico, que el pueblo despierta con su querer

Y allí va, recorriendo las calles
Como reina sin trono, como flor de mercado
Con el alma en las manos, con su cántico emocionado

Los niños la imitan, las vecinas la adoran
Y hasta los gatos se asoman
En ese encuentro en el amanecer
Donde el pueblo despierta con ella también

La vieron bailar en los patios, entre faroles de papel
Que un día cantó coplas con tacones y laurel

Pero el tiempo, con la sabiduría aprendida entre esquinas
Le cambió el escenario por calles vecinas
Y ahora despierta en sueños con voz del querer
Vendiendo alegría entre cáscaras y en el amanecer

Lleva historias guardadas en su delantal azul
Y un perfume a tostadas bajo el cielo andaluz

Y allí va, recorriendo las calles
Como reina sin trono, como flor de mercado
Con el alma en las manos, con su cántico emocionado

Los niños la imitan, las vecinas la adoran
Y hasta los gatos se asoman
En ese encuentro en el amanecer
Donde el pueblo despierta con ella también

Uno entiende que el arte
Es también
Lo que esconde un pueblo
En cada amanecer

Y allí va, recorriendo las calles
Como reina sin trono, como flor de mercado
Con el alma en las manos, con su cántico emocionado

Quizás mañana, cuando el tiempo nos robe
Las voces, las calles y la flor del ayer
Alguien recuerde, sin decir su nombre
Que el alma del barrio tenía su ser

Y cuando no quede más gallo que el viento
Y las puertas se cierren al amanecer
El eco de ¡huevos! será lo que quede
De una reina sin trono
Pero escrito en sangre y en papel

Encontro Ao Amanhecer

O galo do bairro canta sem tempo nem som
À mesma hora, cercado de cachorros que bocejam ao nascer do sol

É ela, a que desperta os lençóis descuidados
Com suas vozes entre janelas, alegrando cada manhã
Com seu cesto de vime e seu jeito de andar

Gritando: Ôvo, ôvo! por toda a cidade sem desdém
Com seu canto, que o povo acorda com seu querer

E lá vai ela, percorrendo as ruas
Como rainha sem trono, como flor de mercado
Com a alma nas mãos, com seu canto emocionado

As crianças a imitam, as vizinhas a adoram
E até os gatos aparecem
Nesse encontro ao amanhecer
Onde o povo acorda com ela também

A viram dançar nos pátios, entre lanternas de papel
Que um dia cantou versos com saltos e louro

Mas o tempo, com a sabedoria aprendida entre esquinas
Mudou seu cenário por ruas vizinhas
E agora acorda em sonhos com voz do querer
Vendendo alegria entre cascas e no amanhecer

Leva histórias guardadas em seu avental azul
E um perfume de torradas sob o céu andaluz

E lá vai ela, percorrendo as ruas
Como rainha sem trono, como flor de mercado
Com a alma nas mãos, com seu canto emocionado

As crianças a imitam, as vizinhas a adoram
E até os gatos aparecem
Nesse encontro ao amanhecer
Onde o povo acorda com ela também

Um entende que a arte
É também
O que esconde um povo
Em cada amanhecer

E lá vai ela, percorrendo as ruas
Como rainha sem trono, como flor de mercado
Com a alma nas mãos, com seu canto emocionado

Talvez amanhã, quando o tempo nos roubar
As vozes, as ruas e a flor de ontem
Alguém lembre, sem dizer seu nome
Que a alma do bairro tinha seu ser

E quando não restar mais galo que o vento
E as portas se fecharem ao amanhecer
O eco de ôvo! será o que restar
De uma rainha sem trono
Mas escrito em sangue e em papel

Composição: Javier López Olmos