395px

A Aristocracia do Bairro

Joan Manuel Serrat

La Aristocracia Del Barrio

Entre el bar y la bolera, rondan por la acera, salpicando betún y brillantina
En el índice una alhaja, el pelo a navaja, controlando al barrio desde una esquina.
Óyeles silbar...parecen estar esperándote vecino, para jugar un mano a mano a los chinos. Son la aristocracia del barrio. Lo mejor de cada casa, tomando el sol en la plaza.

Tienen a su madre anciana, virgen a la hermana y en las Ramblas a una que es del asunto. Un padre que murió un día y la filosofía del tapete, el compañero y el punto.
Mírenlo jugar... sin pestañear... Nació chulo y sin remedio. Pide con seis y se planta en dos y medio.
Son la aristocracia del barrio. Tahúres, supersticiosos, charlatanes y orgullosos.

Trafican en transistores, en encendedores, en cosméticos y en bisutería
hasta que el cante de un socio les cierre el negocio como poco por seis meses y un día. Igual que se van reaparecerán, hechos un figurín pero, con el color y el perfume del talego.
Son la aristocracia del barrio. Tránsfugas independientes mejorando a los presentes.

Si les sigue usted los pasos verá más de un caso que en la puerta de un Juzgado de Guardia, que por la hembra y el retaco deja hasta el tabaco y hurga en las demandas de La Vanguardia.
Envejecerán horneando pan. Cada quien muere a su modo. Y qué se va a hacer ha de haber gente pa' todo.
Y la aristocracia del barrio, sentimentales y buenos, en el bar... le echan de menos.

A Aristocracia do Bairro

Entre o bar e a pista de boliche, circulam pela calçada, salpicando betume e purpurina.
No dedo, uma joia, cabelo na lâmina, controlando o bairro de uma esquina.
Ouça eles assobiar... parecem estar te esperando, vizinho, pra jogar um mano a mano nos dados. São a aristocracia do bairro. O melhor de cada casa, tomando sol na praça.

Têm a mãe idosa, virgem a irmã e nas Ramblas uma que é do ramo. Um pai que morreu um dia e a filosofia do tapete, o parceiro e o ponto.
Olhe como joga... sem piscar... Nasceu metido e sem jeito. Pede com seis e se planta em dois e meio.
São a aristocracia do bairro. Jogadores, supersticiosos, faladores e orgulhosos.

Negociam com transistores, isqueiros, cosméticos e bijuterias
até que o grito de um sócio feche o negócio por pelo menos seis meses e um dia. Assim como vão, reaparecerão, feitos um figurino, mas com a cor e o perfume do dinheiro.
São a aristocracia do bairro. Desertores independentes melhorando os presentes.

Se você seguir os passos verá mais de um caso na porta de um Juizado de Plantão, que por causa de mulher e confusão deixa até o cigarro de lado e fuça nas demandas de La Vanguardia.
Vão envelhecer assando pão. Cada um morre do seu jeito. E o que se pode fazer, tem que ter gente pra tudo.
E a aristocracia do bairro, sentimentais e bons, no bar... sentem sua falta.

Composição: Joan Manuel Serrat