Herencia pa' un hijo gaucho - Parte III -
Soná guitarra pampera
que preciso tu tristeza,
encerrame en la tibieza
de tu embrujo celestial,
que en esta gota de sal
es un gaucho el que te besa.
En el divino torrente
de tu eterno divagar,
tal vez se logre ensamblar
mi copla lenta y tristona,
y en gravísimas bordonas
al cielo quiera llegar.
Si me falta por sobrarme
lo que me sobra al faltar,
si no me puedo ensartar
en tu madero dolido,
del camino recorrido
sé que nada ha de quedar.
De tu boca sentí el beso
mas dulce y mas soñador.
De tu seno vibrador
el respiro que es umbroso
y hasta me sentí celoso
del zorzal que te anidó.
Que bueno saber que soy
prolongación de tu ser,
que lindo sería saber
si mañana cuando muera
con restos de tu madera
en árbol vuelva a nacer.
Que culpa tiene mi canto
que un gaucho sea su dueño,
si fue el gaucho que en su ceño
depositó su confianza,
¿cómo puede la esperanza
saber si es grande o pequeño?
Nadie sabe más que yo
con mi defecto y virtú
adonde llega la luz
y adonde no ha de llegar,
quien no me quiera escuchar
me ayudará con la cruz.
Quien enseñe lo aprendido
aprende por enseñar.
Quien se larga a caminar
y quien camina hace rato
no ha de importarle el zapato
por más que duela al andar.
Cada hombre sabe mucho
de lo poco que aprendió.
No vale por lo que dio
sino por lo que ha de dar,
o mucho habrá de llorar
la madre que lo parió.
Cuando el brazo, pasa y queda
el sudor que lo empapó,
cuando el pescuezo dolió
por tragar un pan reseco,
del tiempo el manto es un fleco
en la historia que lo historió.
Quizás nadie quiso darle
mas que olvido a su recuerdo.
Y algo peor, por no saberlo
el hombre desagradece
y en los ojos de las reses
fija los suyos el cuervo.
Antigua forma de andar
recostao pa´no caerse
el hombre por no atreverse
se atreve a cosas tremendas.
A veces los hace a sabiendas
y sin saberlo otras veces.
Y de puro acostumbrao
camina sin saber donde
y casi siempre responde
al primer grito de alerta.
La vaca que entra en la huerta
sabe que no, pero come.
Nadie se asombre ni piense
que soy un maleducao.
Nadie se vea incomodao,
ni nadie se crea ofendido.
Tan solo pienso y les digo
algunas que yo he pasao.
El que quiere que me atienda
y el que no, que se haga el oso.
No las voy de refaloso
porque no nací pescao.
Camino sobre un pasao
limpio, sano y respetuoso.
Siempre tuve por costumbre
y por pura convicción,
ser ante todo varón
sin dobleces, ni mentiras,
por eso es que alzo mi lira
libre, cual vuelo e´gorrión.
Jamás pretendió mi canto
ser castigo pa´ninguno.
En reflexión me consumo
y en reflexión se baraja,
que el que tuvo cola e´paja
solito le brotó el humo.
Tal vez ni podría mi copla
y ojalá Dios sucediera
cantarle al gato, a la pera
o al pan de la buena mesa,
y en vez de cantar tristezas
alegrías verdaderas.
A naides le ha de doler
la verdad si la conoce.
Tal vez no le cause goce,
tal vez le incube rencor
pero es pior ese dolor
porque su alma reconoce.
No hay cárcel mas verdadera
pa´l hombre que tiene Dios
que ser sordo a toda voz
y ser mudo a toda oreja.
El alma se pone vieja
sin consuelo y sin perdón.
Hay paciencias y hay resignos
hay tiempo y hay comunión.
Cada hombre es el patrón
de la cosa mas inmensa.
Si cultiva su vergüenza
estibará comprensión.
A lo mejor ya lo he dicho
y caigo en la redundancia,
pero con mucha constancia
y repitiendo se saca;
redundanciando las vacas
se engrandecen las estancias.
Por eso a veces repito
las cosas que ayer ya dije.
El repetir no me aflige
porque lo viejo es lo nuevo:
todas la aves dan huevos
después el hombre es el que elige.
¿Pa´que via decir buen
día si eso ya lo dije ayer?.
Hay cosas que habré de ver
y hay otras que ya la he vistos;
repite su canto el mixto
por ayer, hoy y después.
También se repite el sol
y la luna y las estrellas,
el mostrador, las botellas
el viento y los aguaceros,
y en el canto verdadero
se van repitiendo huellas.
Que no haya mal entendido,
en esto de repetir.
Cada uno habrá de seguir
por donde mejor le cuadre.
Ansí lo pensó mi madre
por eso es que estoy aquí.
Yo siento, pienso y me doy
pero me doy sin usura,
no me gusta la gordura
que suebra porque molesta,
y antes de pechar la cuesta
bajo a tantiar la montura.
No sé como ni porque sé como
y porque es que sé,
sé que el agua es pa´la sed
y el fuego pa´dar calor
y sé que todo lo pior
es mejor verlo otra vez.
Varias razones me doy
y cada una va conmigo.
Yo soy mi propio testigo,
mi fiscal, mi defensor,
y mi juez es el honor
de todo aquel que he vivido.
Nadie me puede juzgar
si no tiene un buen derecho
que valga por lo que ha hecho
y esté bien reconocido.
No acepto que un comedido
me dé aserrín por afrecho.
Quiero que le cueste poco
entender mi explicación.
A veces por barrigón
no alcanza a prender el cinto,
por eso es que se lo pinto
flaquito pero fuertón.
Mi copla no ha de tener
riquezas del inteleto.
Reconozco lo imperfecto
o que alguien me pueda tachar,
pero en sentir y verdad
por sano me juego el resto.
No puede tener maldá
que por maldá fue sufriendo
y yo explicarle pretendo
que el que hace mal a sabiendas,
siempre le chingan las priendas
y vive echando remiendos.
Siempre el hombre ha de pensar
que en cada mala intención
da lugar a un resfalón
que puede ser perdicioso:
todo campo es resfaloso
si no se tiene razón.
Se cansa el hombre de ver
cosas que ver no quisiera:
alambrados y tranqueras
que a veces quieren pararlo.
Pero el macho ha de bandiarlos
y ha de d´ir pa´donde quiera.
Es muy triste que el temor
encarcele el sentimiento,
es muy triste estar contento
pa´disimular tristezas.
De los pies a la cabeza
crece todo por adentro.
Y mal ha de conseguir
paz y consuelo el maleta,
siempre andará a las gambetas
viviendo de lo emprestao:
a mí también me ha pasao
por una triste galleta.
Todo tiene su motivo
y yo lo tuve también.
Todo comienza por bien
pero termina mal hecho.
Todo camino derecho
duebla pa´l que anda a pie.
No se duebla la conciencia
porque eso no tiene precio.
Y yo que lo fui de recio
un día baje la cabeza
y coseche pa´tristezas,
solo ironía y disprecio.
Pero todo ha de servir
pa´ esperiencia verdadera:
Se atora la volcadera
por nueva o por oxidada,
pero las leguas aradas
le ponen brillo endeveras.
Del cielo viene la luz
pero el hombre la reparte
y aunque hay luz en todas partes
algunos viven a oscuras.
Pero si hay luz en la achura
lo demás es cosa aparte.
Ninguno ha de hacer conciente
lo que no quiere que le hagan.
Las estrellas que se apagan
son penas del firmamento,
y yo pienso pa´mi adentro:
¡Dios , dale luz a mi alma!.
No sé si podrá entender
adonde quiero llegar.
Algunos ven sin mirar
algunos miran sin ver,
y yo doy mi parecer
por cuenta mía nomás.
Se lo dije alguna vez
y se lo vuelvo a decir.
Y a de poderlo alvertir
sin que se le haga complejo;
no quiero darle consejos,
solo mostrarle un sentir.
Cuesta mucho comprender
los sentimientos ajenos.
Todos tenemos de gueno
lo que nos falta de malo,
y a veces, los mismos años
nos confunden el terreno.
Y a la larga o a la corta
y por más vuelta que dea,
las sombras siempre se apean
más rápido que la pata;
nacen junto a la alpargata
y crecen hasta ande desean.
Depende por depender,
todo ser de independencia
depende la providencia,
también lo premeditado.
Depende lo evidenciado
por depender de evidencia.
Todo el igual es distinto
y al ser distinto es igual.
En diferencia cabal
se asemeja a toda cosa.
No nacen rosas de rosas
y sí rosal de rosal.
Nunca se debe envidiar
lo bueno que otro posea.
Trate de ganarlo y vea
que sea justo y merecido:
el plato bien conseguido
ni se eructa, ni patea.
Cuando tenga un entripao,
no se quede con las ganas.
Es fiero pensar macanas
y tragar por no escupir,
a ningún lado ha de d´ir
gorgoreando como rana.
Por favor, no se me olvide
y que esto quede latente
defienda con uña y diente
la libertad de su tierra:
recuerde que en toda
yerra esta la trebe caliente.
Tal vez a Usted no le importe
las cosas que yo he pasao.
Tal vez de puro educao
me soporta el argumento,
pero si piensa que es cuento
se va hundir en el pecao.
Tengo cosas pa´historiar
como el libro más mentao.
Algunas las he pasao,
otras he visto pasar,
en cosas de rilatar
estoy bien autorizao.
Dios me puso en esta huella
y Dios me enseño a versiar.
Él me enseño a recordar
y a mirar pa´los costaos,
pero si me he equivocao,
la culpa es mía nomás.
Y a más le quiero aclarar
pa´su sentir y criterio
que aunque me larguen los perros
y me muerdan los garrones,
seguiré con mis razones
hasta el mismo cementerio.
Tal vez mi última morada
sea en algún nubarrón
o si consigo el perdón
y Dios me hace la gauchada,
en mis pampas fachinadas
dormirá mi corazón.
Y el día que clave la guampa
y mi cuerpo se agusane.
El día que se desgrane
la espiga de mi osamenta,
sólo Dios me hará la cuenta,
porque a él le entrego mis vales.
Por eso m´hijo la herencia
que yo le pueda dejar
si es que le llega a quedar
de mis deudas un haber,
si no las quiere perder,
Dios se la ha de administrar.
A lo mejor queda un saldo
de errores que cometí.
Si llegara a ser ansí,
no tenga empacho en decirlo,
tal vez llegue a maldecirlo
si me quisiera encubrir.
No niegue mi voluntad
por mas que adentro le duela
encubrir es mala escuela,
por eso la estoy negando;
si yo viví equivocando
no quiero ser sanguijuela.
No sé si podré dejar algo
que pueda servir.
Sé que no puedo parir
por haber nacido macho,
pero no olvide muchacho
que yo ayude a concebir.
Por eso, m´hijo repito
que consejos no le doy,
el canto que canto hoy
y el canto que ayer canté,
mañana lo cantaré
de puro criollo que soy.
Herança para um filho gaúcho - Parte III -
Soná guitarra pampera
que preciso da sua tristeza,
me encerra na suavidade
do seu encanto celestial,
que nesta gota de sal
é um gaúcho quem te beija.
No divino torrente
do seu eterno divagar,
talvez se consiga juntar
minha canção lenta e triste,
e em graves bordonas
ao céu queira chegar.
Se me falta por sobrar
o que me sobra ao faltar,
se não consigo me enroscar
na sua madeira ferida,
do caminho percorrido
sei que nada há de ficar.
Do seu lábio senti o beijo
mais doce e sonhador.
Do seu seio vibrador
o respiro que é sombrio
e até me senti ciumento
do tico-tico que te aninhou.
Que bom saber que sou
prolongação do seu ser,
que lindo seria saber
se amanhã, quando eu morrer,
com restos da sua madeira
em árvore eu voltarei a nascer.
Que culpa tem meu canto
se um gaúcho é seu dono,
se foi o gaúcho que em seu olhar
depositou sua confiança,
como pode a esperança
saber se é grande ou pequeno?
Ninguém sabe mais que eu
com meu defeito e virtude
aonde chega a luz
e aonde não há de chegar,
quem não me quiser escutar
me ajudará com a cruz.
Quem ensina o que aprendeu
aprende por ensinar.
Quem se lança a caminhar
e quem caminha há um tempo
não se importa com o sapato
por mais que doa ao andar.
Cada homem sabe muito
do pouco que aprendeu.
Não vale pelo que deu
mas sim pelo que há de dar,
ou muito há de chorar
a mãe que o pariu.
Quando o braço, passa e fica
o suor que o empapou,
quando o pescoço doeu
por engolir um pão seco,
do tempo o manto é um fleco
na história que o historió.
Talvez ninguém quis dar-lhe
mais que esquecimento ao seu lembrança.
E algo pior, por não saber
o homem desagradece
e nos olhos das reses
fixa os seus o corvo.
Antiga forma de andar
encostado pra não cair
o homem por não se atrever
se atreve a coisas tremendas.
Às vezes faz de propósito
e sem saber, outras vezes.
E de tão acostumado
anda sem saber onde
e quase sempre responde
ao primeiro grito de alerta.
A vaca que entra na horta
sabe que não, mas come.
Ninguém se espante nem pense
que sou um mal-educado.
Ninguém se sinta incomodado,
nem ninguém se sinta ofendido.
Só penso e digo a eles
algumas que eu já passei.
Quem quer que me atenda
e quem não quer, que se faça de conta.
Não sou de ser enrolador
porque não nasci peixe.
Caminho sobre um passado
limpo, saudável e respeitoso.
Sempre tive por costume
e por pura convicção,
ser antes de tudo varão
sem duplos, nem mentiras,
por isso é que levanto minha lira
livre, como o voo de um pardal.
Jamais pretendia meu canto
ser castigo pra ninguém.
Em reflexão me consumo
e em reflexão se baralha,
que quem teve rabo de palha
sozinho brotou a fumaça.
Talvez nem poderia minha canção
e tomara Deus acontecesse
cantar pro gato, pra pera
o pão da boa mesa,
e em vez de cantar tristezas
alegrias verdadeiras.
A ninguém há de doer
a verdade se a conhece.
Talvez não lhe cause gozo,
talvez lhe incube rancor
mas é pior esse dor
porque sua alma reconhece.
Não há prisão mais verdadeira
pro homem que tem Deus
que ser surdo a toda voz
e ser mudo a toda orelha.
A alma envelhece
sem consolo e sem perdão.
Há paciências e há resignações
há tempo e há comunhão.
Cada homem é o patrão
da coisa mais imensa.
Se cultiva sua vergonha
estibará compreensão.
Acho que já disse isso
e caio na redundância,
mas com muita constância
e repetindo se tira;
redundanciando as vacas
se engrandecem as estâncias.
Por isso às vezes repito
as coisas que ontem já disse.
Repetir não me aflige
porque o velho é o novo:
todas as aves dão ovos
e depois o homem é quem escolhe.
Pra que vai dizer bom
dia se isso já disse ontem?.
Há coisas que terei de ver
e há outras que já vi;
repete seu canto o mixto
por ontem, hoje e depois.
Também se repete o sol
e a lua e as estrelas,
o balcão, as garrafas
o vento e as chuvas,
e no canto verdadeiro
se vão repetindo pegadas.
Que não haja mal-entendido,
nessa coisa de repetir.
Cada um há de seguir
por onde melhor lhe convier.
Assim pensou minha mãe
por isso é que estou aqui.
Eu sinto, penso e me dou
mas me dou sem usura,
não gosto da gordura
que sobra porque incomoda,
e antes de encarar a ladeira
baixo pra ajustar a montura.
Não sei como nem porque sei como
e porque é que sei,
sei que a água é pra sede
e o fogo pra dar calor
e sei que tudo o pior
é melhor ver outra vez.
Várias razões me dou
e cada uma vai comigo.
Eu sou meu próprio testemunho,
meu fiscal, meu defensor,
e meu juiz é a honra
de tudo que vivi.
Ninguém pode me julgar
se não tem um bom direito
que valha pelo que fez
e esteja bem reconhecido.
Não aceito que um comedido
me dê serragem por farelo.
Quero que lhe custe pouco
entender minha explicação.
Às vezes por barrigudo
não consegue prender o cinto,
por isso é que o pinto
magro mas forte.
Minha canção não há de ter
riquezas do intelecto.
Reconheço o imperfeito
o que alguém possa me tachar,
mas em sentir e verdade
por sadio me jogo o resto.
Não pode ter maldade
que por maldade foi sofrendo
e eu pretendo explicar-lhe
que quem faz mal de propósito,
sempre lhe estragam as roupas
e vive remendando.
Sempre o homem há de pensar
que em cada má intenção
dá lugar a um escorregão
que pode ser prejudicial:
todo campo é escorregadio
se não se tem razão.
O homem se cansa de ver
coisas que não gostaria de ver:
aramados e porteiras
que às vezes querem pará-lo.
Mas o macho há de desviar
e há de ir pra onde quiser.
É muito triste que o temor
encarcere o sentimento,
é muito triste estar contente
pra disfarçar tristezas.
Dos pés à cabeça
cresce tudo por dentro.
E mal há de conseguir
paz e consolo o malandro,
sempre andará nas gambetas
vivendo do que emprestou:
a mim também me aconteceu
por uma triste galleta.
Tudo tem seu motivo
e eu também tive.
Tudo começa por bem
mas termina mal feito.
Todo caminho reto
dobra pro que anda a pé.
Não se dobra a consciência
porque isso não tem preço.
E eu que fui de verdade
um dia baixei a cabeça
e colhi pra tristezas,
só ironia e desprezo.
Mas tudo há de servir
pra experiência verdadeira:
Se atora a virada
por nova ou por oxidada,
mas as léguas aradas
lhe dão brilho de verdade.
Do céu vem a luz
mas o homem a reparte
e embora haja luz em toda parte
alguns vivem às escuras.
Mas se há luz na clareira
o resto é coisa à parte.
Ninguém há de fazer consciente
o que não quer que lhe façam.
As estrelas que se apagam
são penas do firmamento,
e eu penso pra mim mesmo:
¡Deus, dá luz à minha alma!.
Não sei se poderá entender
onde quero chegar.
Alguns veem sem olhar
alguns olham sem ver,
e eu dou meu parecer
por conta própria apenas.
Disse isso uma vez
e volto a dizer.
E há de poder perceber
sem que se torne complexo;
não quero dar conselhos,
só mostrar um sentir.
Custa muito compreender
os sentimentos alheios.
Todos temos de bom
o que nos falta de ruim,
e às vezes, os mesmos anos
nos confundem o terreno.
E a longo ou a curto prazo
e por mais volta que dê,
as sombras sempre se apeiam
mais rápido que a pata;
nascem junto à alpargata
e crescem até onde desejam.
Depende por depender,
todo ser de independência
depende da providência,
também do premeditado.
Depende do evidenciado
por depender da evidência.
Todo igual é distinto
e ao ser distinto é igual.
Na diferença cabal
se assemelha a toda coisa.
Não nascem rosas de rosas
e sim roseiral de roseiral.
Nunca se deve invejar
o bom que outro possui.
Tente conquistá-lo e veja
que seja justo e merecido:
o prato bem conseguido
nem se arroto, nem se chuta.
Quando tiver um entripado,
não fique com as vontades.
É feio pensar bobagens
e engolir por não cuspir,
a nenhum lugar há de ir
gorgolejando como rã.
Por favor, não me esqueça
e que isso fique latente
defenda com unhas e dentes
a liberdade de sua terra:
lembre-se que em toda
terra está a treva quente.
Talvez a você não importe
as coisas que eu passei.
Talvez de puro educado
me suporte o argumento,
mas se pensa que é conto
se vai afundar no pecado.
Tenho coisas pra contar
como o livro mais mencionado.
Algumas eu passei,
outros vi passar,
em coisas de relatar
estou bem autorizado.
Deus me pôs nesta trilha
e Deus me ensinou a versar.
Ele me ensinou a lembrar
e a olhar pros lados,
mas se eu errei,
a culpa é só minha.
E a mais quero esclarecer
pra seu sentir e critério
que embora me soltem os cães
e me mordam os garrões,
seguirei com minhas razões
até o mesmo cemitério.
Talvez minha última morada
seja em algum nubladão
ou se conseguir o perdão
e Deus me faz a gauchada,
em minhas pampas enfeitadas
dormirá meu coração.
E no dia que cravar a guampa
e meu corpo se apodreça.
No dia que se desgrane
a espiga da minha ossada,
só Deus me fará a conta,
porque a ele entrego meus vales.
Por isso, meu filho, a herança
que eu possa deixar
se é que lhe chegar a restar
de minhas dívidas um haver,
se não quiser perder,
Deus a administrará.
Talvez fique um saldo
de erros que cometi.
Se chegar a ser assim,
não tenha vergonha em dizer,
talvez chegue a amaldiçoar
se me quisesse encobrir.
Não negue minha vontade
por mais que dentro lhe doa
encobrir é má escola,
por isso a estou negando;
se eu vivi errando
não quero ser sanguessuga.
Não sei se poderei deixar algo
que possa servir.
Sei que não posso parir
por ter nascido macho,
mas não esqueça, rapaz,
que eu ajudei a conceber.
Por isso, meu filho, repito
que conselhos não lhe dou,
o canto que canto hoje
e o canto que ontem cantei,
amanhã o cantarei
de puro gaúcho que sou.