395px

Apenas os Homens Bons

José Larralde

Sólo Los Hombres Buenos

Sólo los hombres buenos viven todo un día.

Nacen por la mañana,
serenos ante el sol que se levanta;
erguido desde el alma,
con los pies más abajo que los zapatos;
con la cara tranquila;
con la mente educada a pensar que es el camino;
qué silencio es mejor;
¿cuál es el grito?; ¿cuándo decir no quiero?;

¿cuándo aceptar lo inaudito?.

Por qué llorar de risa y reír en un llanto, ¿por qué?.

Sólo los hombres buenos viven todo un día.

Sólo los hombres buenos aguardan un instante;
escuchan la verdad del que está enfrente,
comparan su verdad con las verdades
de cada humanidad que hace que exista.

Sólo los hombres buenos tienen prisa
en señalar el rumbo a la vertiente,
para que cada sed sea apagada
con el agua de todos los bautismos.

Sólo los hombres buenos ponen
su fe encima de las piedras,
para que el mundo vea y sepa que la fe
siempre es cúspide y puente en los abismos.

Sólo los hombres buenos ignoran que lo son,
cantan cuando el silencio aturde en el cerebro
y cuando en primavera revienta el corazón de la semilla,
y el sonido culto de las flores y el polen lanza su dulzor de vida,
sólo los hombres buenos en silencio ponen en cada flor una sonrisa.

Sólo el hombre que es bueno se desvela
por ser mejor que él mismo cada día
sin comparar lo bueno de los otros ni permitirse el lujo de ser guía.

Sólo los hombres buenos son buenos hombres.

El pan del hombre bueno es diferente
por ser igual al pan del que lo niega,
aunque el pan generoso oferente no
sepa quién lo escupe y quién lo riega.

Si pudiera encontrarte en el camino
y preguntarte simplemente ¿cómo te va?, ¿sos feliz?.
Si pudiera ver tu rostro tal cual fuera,
sin el tonto ocultamiento que los hombres ofrecemos como alivio
a quien por nosotros se desvelan.

Si pudiera seguir tu paso por la senda del tiempo,
alentando tu marcha, vigilando tu anhelo,
recogiendo de a uno los minutos de vida
que sin darte cuenta quedarán detrás tuyo
como flores herméticas, perfumando otro mundo.

Si pudiera decirle al eterno futuro en una tarjetita:
Recomiendote a mi hijo, no lo trates muy duro.
No le regales nada
pero dale el apuro de ser un hombre bueno,
de ser noble y seguro.

Si puedes darle ingenio,
que sea claro, no oscuro,
prefiero que sea esclavo
antes que sea verdugo.

Y una sola palabra al final de su curso.

Dios en todas las horas de su vida y su mundo,
y por Dios te lo ruego, no lo trates muy duro.

Apenas os Homens Bons

Apenas os homens bons vivem um dia inteiro.

Nascem pela manhã,
serenos diante do sol que se levanta;
erguidos desde a alma,
com os pés mais abaixo que os sapatos;
com o rosto tranquilo;
com a mente educada a pensar que é o caminho;
que silêncio é melhor;
qual é o grito?; quando dizer não quero?;

quando aceitar o inaudito?.

Por que chorar de rir e rir em um choro, por que?.

Apenas os homens bons vivem um dia inteiro.

Apenas os homens bons aguardam um instante;
escutam a verdade do que está à frente,
comparam sua verdade com as verdades
de cada humanidade que faz existir.

Apenas os homens bons têm pressa
em apontar o rumo para a vertente,
para que cada sede seja apagada
com a água de todos os batismos.

Apenas os homens bons colocam
sua fé em cima das pedras,
para que o mundo veja e saiba que a fé
sempre é cúpula e ponte nos abismos.

Apenas os homens bons ignoram que o são,
cantam quando o silêncio aturde no cérebro
e quando na primavera explode o coração da semente,
e o som culto das flores e o pólen lança seu doce de vida,
apenas os homens bons em silêncio colocam em cada flor um sorriso.

Apenas o homem que é bom se desvela
por ser melhor que ele mesmo a cada dia
sem comparar o bom dos outros nem se permitir o luxo de ser guia.

Apenas os homens bons são bons homens.

O pão do homem bom é diferente
por ser igual ao pão do que o nega,
embora o pão generoso ofertante não
saiba quem o cospe e quem o rega.

Se eu pudesse te encontrar no caminho
e perguntar simplesmente como vai?, você é feliz?.
Se eu pudesse ver seu rosto tal como é,
sem a tola ocultação que os homens oferecemos como alívio
a quem por nós se desvelam.

Se eu pudesse seguir seu passo pela senda do tempo,
alentando sua marcha, vigiando seu anseio,
recolhendo um a um os minutos de vida
que sem perceber ficarão atrás de você
como flores herméticas, perfumando outro mundo.

Se eu pudesse dizer ao eterno futuro em um bilhete:
Recomendo meu filho a você, não o trate muito duro.
Não lhe dê nada
mas dê-lhe a pressa de ser um homem bom,
de ser nobre e seguro.

Se puder dar-lhe engenho,
que seja claro, não escuro,
prefiro que seja escravo
antes que seja algoz.

E uma única palavra ao final de seu curso.

Deus em todas as horas de sua vida e seu mundo,
e por Deus te imploro, não o trate muito duro.

Composição: