395px

Um Olhar ao Redor

Juaninacka

Una Mirada Alrededor

Nací un día de un mes cualquiera, un niño empieza a
llorar, sin saber que al crecer tendrá que hacerse
respetar. Hablando claro, ser normal no raro, pagar
precios caros, tener que trabajar para no estar en
paro. Dedicando muchas horas, tener pocos ratos
libres, endurecer su fibra sensible para no volverse
invisible. Ser educado en una vida en que el momento
más tranquilo es la hora de la comida.

No importa el bien ni el mes, sólo si empieza a llorar
por el delito de nacer y el pecado de respirar. Todo es
esfuerzo en la vida, sus sentimientos, cuando tenga uso
de razón, le harán llorar por dentro. ¿Recuerdas cuando
no hacíamos equilibrios en la cuerda, y hacíamos las
cosas por el placer de hacerlas? Sin saber la verdad
de la vida, no hay certezas, sólo hay soledad y algo
sólido es corteza.

A veces, si lo pienso, me parece que el futuro es como
convertirse en gris tirando a oscuro. A veces hay
colores, los mejores no se borran, pero algunos se
despintan, al fin y al cabo, son sólo tinta. Al final,
¿qué queda? Un niño mil, un millón
creciendo en un ambiente hostil, viendo la televisión
sin saber que van a recibir lo que vayan a dar por el
delito de aprender a entender y a despreciar.

Se quedan nuestro esfuerzo, nos quitan nuestros
hobbies, nos embrutecemos con la televisión, con el
móvil. Se quedan nuestro tiempo, disponen de él como
quieren. Nos tratan como a basura, vivimos el momento.
Nos tiran un hueso, un sueldo, nos ponen bozal;
ladramos y vamos a la seguridad social. Nos curamos
esperando, lo hacemos a su manera, cuando nos
servimos, terminamos en la carretera.

Parece que el deporte funciona como anestésico, y que
la memoria histórica sufre un proceso amnésico. No
quiero tomar más droga como un antídoto para la
frustración, como si fuera un analgésico. Condicionado
por el dinero, por el estado en el que vivo
desesperanzado. Cómo puedo comprar algo si no avalan
mi contrato, si parece que cada vez que voto elijo a
un mentiroso nato.

Me levanto con el cuerpo cortado, miro el despertador;
hace frío, aún no ha salido el sol. Me visto, salgo a
la calle, el Rocío empapa mi coche. Enciendo un
cigarro mientras se aleja la noche. Voy al curro un
día más para pagar facturas, y contar los días que
quedan de mi contrato basura. Sin dormir apenas, para
tener algo de vida que las horas extra mal pagadas me
tienen prohibidas.

Mantener a raya las aspiraciones de la masa es lo
ideal; una familia, un coche, una casa, un trabajo, un
MC Donald's, vacaciones en la playa. Lo intento, pero
es que me siento como una cobaya. Mierda de problemas,
puta mierda de sistema. Pongo mis puntos, mis comas,
ese es mi problema. Si lo hago, sé que seré bienvenido
a un mundo sin dinero, del paro y del pánico al
despido.

Um Olhar ao Redor

Nasci num dia de um mês qualquer, um menino começa a
chorar, sem saber que ao crescer terá que se fazer
respeitar. Falando claro, ser normal não é raro, pagar
preços altos, ter que trabalhar pra não ficar em
parada. Dedicando muitas horas, tendo poucos momentos
livres, endurecendo sua fibra sensível pra não se tornar
invisível. Ser educado numa vida onde o momento
mais tranquilo é a hora da comida.

Não importa o bem nem o mês, só se começa a chorar
pelo crime de nascer e o pecado de respirar. Tudo é
esforço na vida, seus sentimentos, quando tiver uso
de razão, farão chorar por dentro. Lembra quando
não fazíamos equilibrismos na corda, e fazíamos as
coisas pelo prazer de fazê-las? Sem saber a verdade
da vida, não há certezas, só há solidão e algo
sólido é casca.

Às vezes, se eu penso, parece que o futuro é como
se tornar cinza puxando pro escuro. Às vezes há
cores, as melhores não se apagam, mas algumas se
desbotam, afinal, são só tinta. No final,
o que sobra? Um menino mil, um milhão
crescendo num ambiente hostil, vendo televisão
sem saber que vão receber o que derem pelo
crime de aprender a entender e a desprezar.

Ficam com nosso esforço, tiram nossos
hobbies, nos embrutecemos com a televisão, com o
celular. Ficam com nosso tempo, dispõem dele como
querem. Nos tratam como lixo, vivemos o momento.
Nos jogam um osso, um salário, nos colocam focinheira;
ladramos e vamos pra segurança social. Nos curamos
esperando, fazemos do jeito deles, quando nos
servimos, terminamos na estrada.

Parece que o esporte funciona como anestésico, e que
a memória histórica sofre um processo amnésico. Não
quero tomar mais droga como um antídoto pra a
frustração, como se fosse um analgésico. Condicionado
pelo dinheiro, pelo estado em que vivo
desperançado. Como posso comprar algo se não avalizam
meu contrato, se parece que cada vez que voto escolho um
mentiroso nato.

Me levanto com o corpo quebrado, olho o despertador;
faz frio, o sol ainda não saiu. Me visto, saio pra
rua, o Rocío molha meu carro. Acendo um
cigarro enquanto a noite se afasta. Vou pro trampo mais
um dia pra pagar contas, e contar os dias que
faltam do meu contrato lixo. Quase sem dormir, pra
ter algo de vida que as horas extras mal pagas me
proíbem.

Manter a massa sob controle é o ideal; uma família,
um carro, uma casa, um trabalho, um
McDonald's, férias na praia. Tô tentando, mas
me sinto como uma cobaia. Merda de problemas,
p*ta merda de sistema. Coloco meus pontos, minhas vírgulas,
esse é meu problema. Se eu fizer, sei que serei bem-vindo
a um mundo sem dinheiro, do desemprego e do pânico ao
despedimento.

Composição: